12 poetas ////// 3 minutos ////// El público decide

Crónica del VI Poetry Slam Madrid poetas Vivos vs. Muertos por Celia Peláez

La noche del evento del año, la noche que España entera vuelve a ser adolescente, la noche que Bisbal y Chenoa se reencuentran en el escenario del Palau Sant Jordi, nosotros vamos como de guays, como de que eso no nos interesa nada de nada, como de que somos mucho más profundos, y nos juntamos en el Restaurante Nänai a escuchar poesía de vivos y muertos. De muertos y vivos. Aquí hay un montón de gente disfrazada y otro montón de gente que no. Y yo soy de los que no, claro.

Alfonsina Storni es la primera poeta muerta en aparecer en el escenario, para presentar a Homero el Rapero, que está un poco ronco, dice, porque lleva 2700 años muerto. Dice algo de que los lunes son metafísicos, de que el futuro es ahora o nunca, el futuro siempre llega tarde, del futuro sólo se sale hacia atrás, la mayoría de la gente forma parte de una minoría, escribe y deja escribir. Con esa voz, ese tono y ese aspecto, diría que Homero se pasea tranquilamente por la fina línea que separa a veces la poesía del stand up comedy, o sea, del Club de la Comedia. O igual no. Empieza el slam.

El primer poeta es de los vivos: Migueliyo Mora. Requiem in pace yo mismo, empieza diciendo. Me acompaño en el sentimiento (…) Yo no tengo ningún niño interior, yo tengo una mujer y está hoy aquí (…) siempre fui mujer y del maltrato vengo, soy machista, porque no soy un invento. Estoy pasado de moda (…) He querido abortar, pero el gobierno no me ha dejado (…) Y ahora, todos mujeres, se acaba la raza humana antes de llegar a Marte. Veo a gente un poco confusa y a otra gente aplaudiendo, aparecen un par de 5 en las pizarras y el total de las pizarras da 17 puntos para él.

El segundo poeta es Fernando Pessoa, poeta muerto que viene recitando lento y con voz profunda. Nunca conocí a nadie a quien le hubiesen dado una paliza (…) fui ridículo, absurdo, grotesco, arrogante, resulté cómico a los empleados de hotel (…) yo, que estafé, que pedí prestado y no devolví nunca… me doy cuenta de que no hay en este mundo otro como yo. Lee, mira al público, lee. Tiene presencia y a las pizarras les gusta: 24 puntos para él.

En tercer lugar llega una viva, Cristina García, aunque viene disfrazada. No lee, no trae papel, sola y convencida ante el micrófono. Llevo desde el inicio de los tiempos siendo tu excusa (…) quieren radicalizar a nuestras mujeres (…) ¡Basta! No soy culpable (…) No me importa lo que otra mujer haga aquí o en otro país mientras no lo hagas tú en mi nombre y en el de ellas. Estamos muy hartas de ser la excusa. Con decisión, muy bien defendido, las pizarras están de acuerdo y le dan 24 puntos, empatando con Pessoa. Siguen sonando violines cuando vuelve Homero con su bastón blanco, cuya voz empieza a recordarme a Voldemort.

Sor Juana Inés de la Cruz es la siguiente poeta muerta, con su atuendo de sor, habla de que viene de un viaje largo, de que es una mujer adelantada a su tiempo. Pide un voluntario para que le haga de atril, pide la colaboración del público para que griten amor cada vez que ella lo indique. Recita un poema romántico, termina con un Victoria por el amor y obtiene 19 puntos.

Luciano viene de poeta vivo, deslía el micro para luego no usarlo. ¡Vengo vivo! ¡Estoy vivo! Su poema se llama Huellas: los libros que había subrayado, que había arañado con pasión, los tengo ahora a buen recaudo en la caseta de mis perros. Es en la perrera donde ahora está mi huella.  Recita mirando a ambos lados del local, grita, gesticula, no lee aunque lleva papel. Hogueras, roces, grietas que en ese buscar devenga el esfuerzo por labrar, por forjar una mente esclarecida. 25 puntos para Luciano, que se pone en cabeza, y a Voldemort ya, de ronco, no lo entiendo.

En sexto lugar llega Shekaspeare, poeta muerto con cerveza: to beer or not to beer. Viene descalzo, con acento inglés hablando en español: All the World is a stage! Va recitando traduciendo del inglés al español. Los hombres y mujeres meros actores con sus salidas y sus entradas (…) el bebé llorando y vomitando en los brazos de una enfermera. Va traduciendo de manera muy coloquial y la gente se ríe. Then the lover, then the soldier, then the judge… luego el amante, luego el soldado, luego el juez con la barriga llena y el bolsillo lleno de sobres. La última edad es la segunda infancia y el mero olvido, sin dientes, sin gustos, sin nada. 23 puntos para él.

Bob Dylan viene de muerto, porque es Bob Dylan y hace lo que le da la gana. ACEPTO dice nada más aparecer, y la gente aplaude. I don’t write for a reason, there’s no message (…) you know nothing (…) fucking Rolling Stones, dice entre dientes. Cuando estés triste y solo y no tengas amigos, just remember, death is not the end. En un perfecto Spanglish sigue recitando y el público le completa los finales: Just remember that death is not the end (…) cuando busques en vano a un solo ciudadano íntegro, recuerda que la muerte no es el fin, motherfuckers. Bravo Dylan. 19 injustos puntos para Bob.

En octavo lugar viene otra muerta, Ingeborg Bachmann, aunque parece que esté casi viva. Nada de delicatesen (…) Ya nada me gusta, debo ataviar una metáfora con una flor de almendra… (…) quién se romperá la cabeza por cosas tan superfluas. Ser sensata con las palabras que hay para la clase más baja. Vocalizando y cuidando cada palabra. No descuido la escritura sino a mí misma (…) Debo aprisionar un pensamiento, llevarlo a la iluminada celda de una frase. Gesticula, recita con mucha calma. Bravo por esta poeta, las pizarras le dan 23 puntos.

Mientras Alfonsina cuenta los puntos, Homero el rapero rapea. Dice el dicho que de la mar el mero, que de la tierra el cordero, pues de la poesía… ¡Homero! Resetea y trata de aprenderte la Odisea (…) Les pongo nombres raros a los dioses del olimpo. Ornitorrinco (…) Homero, soy lo que quiero (…) Si Zeus me ayuda, yo madrugo. La gente lo da todo con Homero, aplauden, yeah, yeah, ahá, casi le van a montar un club de fans más grande que el de Bisbal.

Alfonsina ha terminado de contar y han ganado los muertos. La final se disputará entre el vivo Luciano y el muerto Pessoa.

Pessoa es el primero en recitar: He salido de la oficina y he venido aquí y resulta que vuestra vida no es la vida que vivís sino que es sueño (…) cuando la única casa cierta es toda la Tierra que varía y está siempre bien y es siempre la misma. Lee pausado, tranquilo, con voz grave, sin prisa por terminar. Aflojarnos sin sueño de nuestro sueño. Aplausos para el representante de los muertos.

Luciano recita un poema llamado Alma de poeta. Yo era un pobre desgraciao, un marginao, pero ahora que he pillao, soy sicario en una red de tráfico al mayor que me estoy haciendo con un capitalito (…) al ponerme al servicio de una mafia, haciendo de mi capa un sayo, me compensa. Habla de que tiene dos caras: Uno haciendo volar la pluma, pues tengo alma de poeta, y el otro yo mismo haciendo daño, a veces sólo por crueldad.

Los aplausos están igualados, incluyen gritos y silbidos de todo tipo, que vivan los muertos y que mueran los vivos, gana Fernando Pessoa. Triunfan los muertos.

Aplauso al equipo de los vivos, Pessoa se lleva La Iliada firmada por Homero el Rapero, y recita un poema más, la gente en absoluto silencio, escuchando sus versos: Llevo ya varias botellas de vino, y es aquí donde me pongo cansino (…) enlacemos las manos, pensemos después, niños y adultos, que la vida pasa y no se queda (…) desenlacemos las manos que no vale la pena cansarnos (…) Más vale estar sentado el uno junto al otro y viendo correr el río (…) Nunca enlazamos las manos, ni nos besamos, ni fuimos más que niños.

Merecidísima victoria para Pessoa, muy aplaudido. Termina este slam terrorífico de vivos contra muertos y son sólo las 10 menos poco, todavía me da tiempo a hacerme la superficial y llegar a ver si a Bisbal y a Chenoa les aplauden tanto o más que hace quince años. Evidentemente mucho más, aprovecho mi condición de periodista libre para opinar públicamente, que es lo que hacen los periodistas, que los triunfitos también han revivido esta noche y de qué manera. Queda nostalgia para rato, os pongáis como os pongáis.

Hay Slam el miércoles 2 de noviembre, o sea, ya. Vuestra excusa para no venir ya no puede tener nada que ver con ningún programa televisivo mainstream, es más, si os lo estáis pensando, deberíais venir, porque nunca se sabe si de repente os va a tocar la lotería y os vais a ir a vivir a Japón, podría ser vuestro último Poetry Slam Madrid en un tiempo, y eso sería para no perdérselo.

Celia Peláez

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This entry was posted on November 2, 2016 by in Crónicas, Uncategorized.