12 poetas ////// 3 minutos ////// El público decide

Crónica del Poetry Slam Madrid de octubre 2016 en El Intruso por Celia Peláez

Llego muy justa al Intruso y ya está Luis diciendo que no es fan de Albert Rivera pero le gustaría. No me da tiempo a escuchar mucho más cuando ya está Daniel Matínez Bauzá en el escenario. Este poeta mallorquín ha participado en varios Slams nacionales y viene sin un solo papel del que leer. Todo en su cabeza.

Tranquilo, pero rápido: “El mundo es tan solo un pedazo de ti donde tú ya no miras” (…) “Dueles como duele navegar y no ver agua”. Con fuerza, entusiasmado, sin dudar ni una palabra, cuidando cada verso y a veces gritando, parece que lleve toda la vida en el escenario cuando en realidad ronda los 22. “Por poco la vida se rinde a la muerte (…) por poco las furias se quedan dormidas”. Gesticula con su mano derecha mientras coge el micro con la izquierda, parece que suelte un discurso improvisado o que cuente una historia sin haberla escrito cuando recita un poema sobre todo lo que no va a hacer con su chica: “No voy a conocer a tus padres, porque con la puta suerte que tengo corro el riesgo de caerles bien (…) no voy a cederte el reposabrazos en el cine”. Merecidos aplausos, bravo.

La primera poeta en participar es Alejandra Martínez, ya habitual del slam. Al empezar parece que improvisa, pero luego casi del tirón suelta un montón de versos con decisión, habla de poder decidir aspectos de su personalidad: “Estoy igual de vacía que tú pero disimulo que te cagas”. Habla de todo lo que disimula, de todo lo que hace fingiendo no tener miedo. Va tan rápido que no me da tiempo a apuntar muchos versos, y todo, también, sin un solo papel de donde leer. “No tengo principios inquebrantables pero sí miedo a las alturas (…) Me pongo sevillanas y no sé tocar palmas, fumo de tu tabaco de liar…”. Termina diciendo “Tía, disimulas que te cagas de mal”, yo me quedo pensando en aquello de “Fake it til you make it” y bravo por Alejandra. 24 puntos para ella.

Guillermo RM explica el mito del águila. “Vaciad vuestras mentes de todo lo que conocéis y empezad de nuevo (…) ¿Qué juzgáis? (…) Iniciáis un vuelo sin saber a dónde os dirigís”. Tercer poeta consecutivo que recita de memoria. “Así renacemos, como el águila se desprende de todas sus plumas para convertirse en un nuevo ser (…) así partimos, como el águila que se tira al vacío planeando hasta llegar al suelo, donde la vida comienza de nuevo”. Guillermo es ya un habitual del slam aunque suele pasar desapercibido, 19 puntos para él.

Alba Águila, también la hemos visto alguna vez y también viene recitando de memoria. “Sé que cuando dejes de verme, dejarás de quererme”. Tranquila, gesticulando, sigue hablando de amor: “El recuerdo que tengo de cuando eras tú siempre he sido yo”. 22 puntos para esta andaluza.

Luciano es el siguiente y viene a leer un poema romántico, por supuesto, sin micrófono y levantando mucho la voz. “Que sangre el fuego, que haga allí llamarada, que si uno allí queda de hollín, a quién le extraña”. Brazos abiertos y muy teatral, termina: “Seguir a un hito y hacerlo con la esperanza de andar ligero sobre el abismo”. 22 puntos también para él.

En quinto lugar llega Yanito, que habla de ellos y nosotros, de unos y otros, de que al final, nuestro cielo es el mismo. “Ellos tienen cabellos, pero sin discriminar a los que sufren alopecia (…) Se habla de cortar el cuello a uno que vive más allá, se me eriza el vello cuando veo amistad” Va rimando y moviéndose por el escenario, y termina esta oda al buen rollo con un “No es descabellado que algún día haya un destello que nos haga humanidad”. Bravo, por la amistad y por el entusiasmo. 23 puntos para él.

Llega Migueliyo Mora que empieza diciendo “Voy a leer porque los que leemos somos más listos que los que no leéis”. Y recita la tabla del uno, que  la termina con un “Así funciona tu mente”. Provoca risas y habla de que ha venido un ciego y lo ha mirado con un ojo y el otro lo tenía cerrado. Dice que tiene pereza en su realeza y que sueña con verduras cocidas. “Soy un pelo depilado del culo del último punky (…) lávate la boca, cura idiota (…) Jesucristo murió de una lipotimia”. 26 puntos que se quedan en 23 por pasarse del tiempo.

Elena Grausen es la siguiente, no la conozco. Lee un poema romántico en su debut. “Me sabes a mar con la dulzura insólita de tus dedos”. Inmóvil ante el micrófono, concentrada. “Que te sobren los motivos y no te falten las ganas (…) tócame con la cordura que me hace enloquecer”. 18 puntos para ella.

Ex Purgatorio vuelve después de un tiempo, a recitar de memoria un poema que nos traslada a una patera que se está hundiendo. Coge el micro y se queda al filo del escenario. “Un cuerpo no sabe nadar, la voluntad o la destreza sí, pero un cuerpo sabe que pesa demasiado su color, utiliza los brazos para llamar la atención del abismo (…) el día de hoy sabe que puede contener la última noche (…) las botellas no siempre transportan los mensajes”. Y se para a repetir dos veces, lentamente y con fuerza el verso “Hay sueños que no se cumplen nunca”. Sin un ápice de nerviosismo  o duda, serio, “hay hijos muertos cuyas madres juran que llegaron a salvo”. Aplaudo y 21 injustos puntos que se quedan en 18 por pasarse de tiempo.

Cristina García, muy tranquila e inmóvil, va saltando en el tiempo. “1969. Madre, padre, por qué vinisteis a Alemania, sólo entiendo los números de la pizarra  (…) 1998 Mamá, papá, por qué volvimos a España (…) por qué me enseñáis a pronunciar mal las palabras, a veces no me siento en casa (…) 2016. ¿Quién soy y dónde está mi casa? (…) nieta de la emigración, he crecido aquí y me he criado aquí siempre añorando un lugar donde nunca he vivido (…) Ser feliz se esté donde se esté”. Habla de tener el corazón dividido en dos partes sin saber cuál pesa más que la otra, termina casi emocionada, mientras mira al papel y al público, al papel y al público. Le sale casi sola cada palabra, termina hablando de que “igual una pequeña personita, algún día, me dice mamá, por favor, ¿volvemos a casa?”. De las mejores de la noche, bravo por Cristina. 23 injustos puntos que se quedan en 22 por pasarse del tiempo.

El décimo es David Abad, que tampoco lo conozco. Lee y mira al frente: “A veces el amor empieza por una cita y termina por una  citación”. Cuenta que se puede pasar de las esposas en la cama a las esposas en los juzgados, habla con un tono cómico de empezar enamorado y terminar entre jueces, “quedan lejos los paseos experimentales por Chueca, ahora entre togas y maleantes (…) la policía nos llevará al trabajo en lecheras diferentes”. Buen debut, las pizarras le dan 20 puntos.

A Almudena Anés tampoco la conozco, lee un poema sobre las artistas olvidadas. La historia borró a las artistas de los libros de texto y Almudena viene a hablar de ellas. Cuenta nerviosa el agobio de selectividad, y, de repente, se encuentra ante un examen de lengua y literatura y ningún nombre de ellas venía a su cabeza: “Las artistas no, en mi mente sólo ellos (…) los libros de texto las borraron, muchos profesores jamás os mencionaron” Y, con decisión, termina convencida ya sin leer: Para las mujeres de la generación del 27. Algún 10 en las pizarras, 22 puntos y el aplauso a la valentía de defender no sólo lo que uno quiere y admira, sino también lo que es justo.

Antonio Díez es el último, y recita un poema que va sobre “Lo que digo yo de poetas cuando no están”. La gente se ríe casi desde el principio. “No, si el chaval me cae bien, tiene cara de bueno, somos amigos en Facebook, tiene perfil de buena gente, es muy humano, siempre me saluda (…) ahora mismo no sé cómo se lama, el otro día nos vimos no sé dónde y me dijo no sé qué y pensé: qué buen chaval”. Se lía un poco con las palabras, con su ya particular estilo, las mezclas todas, mete palabras en inglés y termina hablando del poeta como su compañero del alma. 25 puntos para él y se pone en cabeza.

Vuelve Daniel Martínez Bauzá, con voz pausada, con seguridad y tranquilidad, la mano derecha le va sola y me gusta cómo le desaparece el resto del mundo cuando se mete en el poema. “De pronto se pierde la fe al empezar a creer”. El Intruso en silencio, “De niña, azotes de luz, de niña, semilla intuitiva, cuánto metal abatido, cuánto supiste caer (…) he quedado sin párpados de tanto fuego y un seco silencio en la habitación (…) sé que esconde más amor del que le pesa, por eso se niega a volar”. Aplausos y creo que este poeta tan joven puede tener una  trayectoria prometedora. Termina y se baja del escenario con el cartel de este Poetry Slam firmado por todos los poetas, contento.

Los finalistas son Migueliyo Mora, Alejandra Martínez y Antonio Díez.

Migueliyo Mora es el primero, hablando del alcalde. “Drógate, drógate, drógate, sube al cielo y cágate, el alcalde está aquí y está en mí (…) mi cerebro no calla, mi lengua es gimnasta (…) Sácame de aquí, Eduardo Inda”. Va tan rápido que no me da tiempo a apuntar mucho pero la gente se ríe. “Yo, el alcalde, soy tu felicidad”.

Alejandra Martínez lee del móvil y esta vez se pone un poco más romántica. “Que me conquistes como conquistaron Roma (…) cambiemos el mundo juntos y por separado (…) me lo voy a jugar todo a los dados a ver si encuentro ahí mi fortuna (…) tal vez tenían razón los que dijeron que el amor era para los cobardes (…) quiero llenar un teatro antes de los 30, vamos bien de tiempo (…) me alivia pensar que con cada tristeza de este mundo yo recito poesía (…) quien merece mis cantos son los que navegan por alta mar, no los que se quedan por la orilla, en la orilla sólo está lo malo conocido”. Muy bien defendido, puede que con posibilidades de triunfar esta noche.

Antonio Díez lee un texto con números, contando y diciendo algo relacionado con cada número. “El 11 discutía sobre el mejor de la selección, recordando el 12-1 a Malta (…) el 19 era otro primo algo más lejano pero más simpático, le dijeron ¡veinte!, ¡veinte!, hemos quedado a las 22” Sigue subiendo y habla de la M-30, de qué más da 8 que 80, de centenares de miles y de la pregunta del millón: “¿Sois de Miles Davis o de Milli Vanilli?

Gana Antonio Díez y recita un poema más romántico sobre alguien que se enamora de una mujer con velo. “Es difícil escribirte poemas de amor (…) no puedo escribir lo que no puedo ver”.

Y ya para terminar, aparece María Helena del Pino con mono de micrófono para decir muchas cosas, entre ellas, que habrá Slam en Halloween, Slam por no sé qué aniversario de Lope de Vega, y Slam Nacional e Internacional próximamente. Atentos a las redes, que como dijo no sé quién, tú puedes contribuir con un verso.

 

Celia Peláez

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This entry was posted on October 12, 2016 by in Crónicas, Uncategorized.