12 poetas ////// 3 minutos ////// El público decide

Crónica del Poetry Slam de San Isidro por Celia Peláez

Bienvenidos al Poetry Slam. Viejos y jóvenes, viejas y jóvenas, blancos y negros, casados y solteros, guiris y chulapos, hípsters y mainstreams, intelectuales e intelectualas, chonis y canis, gatos y perros, muertos de hambre con pinta de pijos, pijos con pinta de muertos de hambre, gente de la calle y mundo en general, estos los juglares del siglo XXI y han venido a jugar. Si hay cerveza, el resultado nos da igual, y eso nos acercaría peligrosamente al fútbol, pero no tengo la más mínima intención de hablar de fútbol cuando están aquí algunos de los mejores slammers de España. Que esta feo que lo digan ellos y por eso lo digo yo.

La Plaza Conde de Barajas se va llenando de gente, cien sillas y ni una libre, mucha más gente de pie que sentada. Poesía en la calle, de gratis, que se quede el que quiera y se enamore de nosotros, que se vaya el que piense que esto es perroflautismo ilustrado. Porque es mucho más, claro. Aquí hay mucha gente que no ha visto un slam en su vida y por eso hoy esto mola más que cualquier otro día. Está muy nublado pero no cae ni una sola gota. En el escenario Luis J. Lambas presentando, Maria Helena del Pino contando puntos, Moxe 13 de Dj. Luis, al grito de “¡Gora San Isidro, bona tarda, eskerrik asko!” da comienzo a este slam de exhibición.

El primer poeta es Salva Soler, slammer catalán, vigente campeón nacional. Como si llevara un metrónomo dentro, con ritmo constante y a mucha velocidad, recita un poema que habla de todo lo que haría si tú quieres. “Si tú quieres puedo (…) Puedo ser constante, tapar el silencio, puedo estar callado, dilatar el tiempo, puedo ser inmenso, puedo ser pequeño, puedo ser gracioso, puedo ser nervioso (…) si tú quieres puedo, sólo dime quiero”. Uno de los mejores poemas que le he escuchado a Salva, muy buena interpretación y muy buen texto, muchas tablas. 26 puntazos le da este público callejero, y el aplauso me impresiona no sé si por estar al aire libre, porque es el primero o porque no estamos acostumbrados a tanta gente. Estar en la calle mola mazo. Y Salva también.

Pablo Cortina habla de la monorquía. “Que nos gobierne un mono (…) un mono ecuestre en la puerta del Sol, un mono ecuestre en la Plaza Mayor. Un mono campechamono, un mono monoderno y con barba, un mono que contrae matrimono con una princesimia y tienen la niña más mona del mundo. Que nos gobierne un mono, yo soy monórquico, ¡Vámonos! ¡Va, monos!”. El público se ríe, aplauden mucho, y cada vez hay más gente. Lo bonito de la calle es que se acerca gente que no sabe que le gusta la poesía. Hay incluso niños en los hombros de sus padres cuando las pizarras se levantan y le dan 23 puntos a Pablo, que yo le habría dado alguno más, pero la demo(no)cracia se ve que no.

El siguiente es Dyso, que se mueve en la delgada línea que a veces separa el rap de la poesía. “Atención a tus carencias de cadencias, tal vez carecías de carencias. (…) nada amaste, nada más te digo. Aquí no estamos compitiendo, sólo estamos compartiendo. Con cada palabra tenemos capacidad de ver sosiego”. Y 26 puntos para Dyso, nada mal. Gran aplauso.

Hace tiempo que no la escuchaba sobre el escenario, Luis la presenta “mejor que una anestesia general” y aparece Silvia Nieva con uno de su/mis poemas favoritos. Recta, inmóvil, concentrada. “Cambiamos de lugar porque el mundo estaba dentro de nuestras cabezas (…) qué hacer con el barco cuando saltas si el agua no lo entiende (…) La soledad es una suma de miedos (…) voy a escribir en azul sobre fondo azul para olvidarlo todo”. No puedo aplaudir porque tengo una libreta en una mano y un boli en la otra, pero bravo, bravo, y 25 puntos para la autora de La fábrica de hielo. Aplausos y aplausos.

Boadicea es seguramente la más joven de este slam, “cuando se abran las puertas del infierno y sea la poesía mi única magia (…) si resulto ser un fraude, soy tan solo una idea”. Veo que hay gente grabando con el móvil, y puede que yo diga que son juglares, pero estarán en Youtube. Luis no se deja a ningún poeta sin abrazar tras su poema. 27 puntazos para Boadicea, que recita con decisión y emoción.

“La verdad es un periódico de Murcia”, dice Luis al presentar a Laura Sam, murciana que llega desde Bilbao. De negro, de poca estatura pero con mucha fuerza. Ganó el último slam de exhibición en Noviembre en Madrid, y hoy también viene a por todas. “Qué importa que pasen de largo los días si a nadie le importa el rastro de venas que deja la herida del tiempo al cerrarse”, voz grave, voz baja, con ritmo, con convicción y determinación, Laura me parece de las mejores de la tarde. Grita sin micro “Es entonces cuando creo que puedo volar, que necesito volar”, casi dejándose llevar por cada palabra, “La vida que sigue a pesar de nosotros, creo que puedo avanzar reventándome contra la nada (…) Somos algo más que carne, existimos más allá, somos algo más que dolor”. Impresionante y 28 puntos que, qué pena, se quedan en 26 por pasarse de los tres minutos reglamentarios.

Antonio Díez llega con su estilo tan propio, “ensimismado consumidor que teme al vacío (…), poséase, parapétese en la compra. Cómprese, tatúese, tramítese, adelgácese, delimítese, limítese a comprar, endéudese. No piense, compre, la materia ni se crea ni se destruye, se compra. Escúcheme, compréndalo, es imposible nuestro amor” Gesticula mucho, la gente se ríe, aplauden mucho y con ganas, se lleva 25 puntos y yo en mi libreta he vuelto a apuntar que cada vez hay más gente.

Yanito es el siguiente. Dice que es la historia de su bisabuelo y empieza. Cómo voy a ser valiente si hasta el mar, con lo grande que es, se muere de indecisión: ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no…”, y sin abandonar el ir y venir de las olas, el ahora sí, ahora no, relata la vida de su bisabuelo. “Sus libros quemó, al caudillo ofendió, algún mando lo juzgó, 25 años sin pensarlo le dio”, cada vez más entregado y más emocionado, termina gritando: “Una persona amiga que lo coge y lo saca del mar. Ahora sí, Miguel Téllez podrá descansar, ahora sí, Miguel Téllez llegó a Gibraltar”. Buen poema y mejor interpretación, no soy la única entusiasmada porque se escuchan bravos en mitad del gran aplauso, 25 puntos para él.

Llega Olaia Pazos, que empieza gritando, con voz grave, “I say wake up!!” moviéndose mucho, le falta escenario desde el segundo uno. Que no se te conjeture el cansancio, muy decidida, muy buena interpretación. “Me haces vivir al borde del desprecio, todo el tiempo”. Anima al mundo a despertarse, a espabilar, sigue moviéndose de un lado a otro dejándose la piel en lo que hace y en lo que dice. 25 puntos para ella y otro gran aplauso.

Dani Orviz recita un poema en el que describe la rutina de un día normal de trabajo a base de ruidos y onomatopeyas en cada palabra. Es complicado explicarlo si no lo ves en directo, la gente sonríe mucho, se ríen, muchos no han visto esto nunca y seguramente volverán. Dani imita los pitidos de los coches en los atascos, el girar del microondas calentando el tupper del mediodía, atrapa a todo el mundo con sus caras y gestos. Espectáculo poético, aun habiéndolo escuchado ya, sigue molando y en la calle crece. El público está a tope y el poeta también lo nota. 30 puntazos para Dani, el máximo, aplauso de la plaza, se quedan en 28 por pasarse del tiempo.

Y Maria Helena coge el micro para decirnos que los finalistas son Laura Sam con 26, Boadicea con 27 y Dani Orviz con 28. Está la plaza llena de espectadores novatos y echo de menos alguna explicación inicial de las pocas normas, o del desempate entre los tres que tenían 26 puntos –cuando empatan, se cuentan las pizarras que se eliminaron en los recuentos-, pero los perdonamos sólo porque está siendo un súper slam.

Laura Sam recita pausada y al mismo tiempo con ritmo. “Siento la vida tan tan cerca”. Mirada fija, fuerza, decisión, hasta cierra los ojos en algún momento. “Parece mentira que digas confía, confía en quien puso las trampas a tiempo, y observa de lejos que todo revienta de miedo (…) y cientos de veces al día aprieto los dientes de ganas, vivir por encima de todas las cosas que el tiempo amontona (…) que explote de envidia mi miedo a la muerte”. A ratos con voz ronca, a ratos casi gritando, brillante. No soy la única fan porque el público aplaude con ganas.

Boadicea habla de que “las mujeres no somos las musas de nadie, las mujeres somos todas diosas (…) No voy a inspirarte ningún retrato eterno (…) no soy un holograma de belleza, soy la poeta y no la musa”. Enumera las razones por las que las mujeres somos mucho más que musas y se lleva un gran aplauso.

Y en último lugar, Dani Orviz, en su camiseta pone Music is love, y habla de que la humanidad se divide en un 1% que no sabe bailar contra un 99% que sí. El 1% tiene poder y manda, pero envidia al 99% restante. Descalzo y bailando por el escenario, “abrazar el ritmo sabiendo muy dentro que ningún banquero o mangante por mucho que pague lo hará como tú”, cierra los ojos y se deja llevar, le falta un poco el aire pero, como siempre, no entiende la poesía sin darlo todo. Se baja del escenario y moviéndose rítmicamente sigue recitando “bailar aunque duela, bailar porque sí, bailar ante horribles rescates bancarios, despidos masivos, privatización, ante antidisturbios, ante muertos vivos (…) bailar ante ira, soberbia, avaricia, mentira, injusticia, violencia, crueldad (…) y decirle contento a ese 1%, aquí estoy, chavales, venid a quitarme, todo lo bailao“. Termina de rodillas y la gente aplaude mucho y muy contenta, veo y creo que estamos captando público nuevo y eso me llena de orgullo y satisfacción.

Tras la ronda de aplausos para los tres, gana Dani Orviz sin muchas dudas al escuchar la ovación. Para despedirse recita su ya conocido poema “Trabajo en el Día”, en el que incluso la gente aplaude a la mitad, antes de tiempo, y Dani los para con gestos casi como en los conciertos. Están ya entregaos.

El show termina con muchos aplausos, mucha gente feliz, y una foto finish de todo el equipo en la que por motivos obvios faltó la fotógrafa. Desde el escenario confirmo el éxito de audiencia. Después lo celebramos mientras España hacía lo mismo de siempre en Eurovisión, el domingo Momento Verso llenó el mismo lugar de máquinas de escribir bajo el lema de “tú les das el tema, ellos escriben el poema”, y el lunes, Poesía o Barbarie reventó la plaza con un muy buen cartel de poetas.

San Isidro 2016, moviendo la cultura. Desde aquí un gracias a todos, un placer. El listón está alto para el año que viene, pero no insuperable.

¡Próximo slam el día 1 en El Intruso!

 

Celia Peláez

@Celiaphcb3453bbcae5ae66ec9cd9bcece811ff

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This entry was posted on May 18, 2016 by in Crónicas, Uncategorized and tagged .