12 poetas ////// 3 minutos ////// El público decide

Crónica del Poetry Slam de febrero 2016 en El Intruso, por Celia Peláez.

Primer miércoles de mes, 3 de febrero de 2016, 10 de la noche, Luis Lambas coge el micro y empieza el espectáculo. El Intruso está a reventar, cada día más gente, y cada día más gente nueva, se corre la voz y la poesía parece estar llegando a tantas personas que cualquier día nos dan un programa de televisión (La Sexta ya lo está gestionando), si no fuera porque de repente Pablo Cortina (¡presidente, presidente!) se sube al escenario y para de golpe todo el ritmo televisivo leyendo todas las normas del slam. Todas. Traía dos folios. Todas. Un trámite debido a que parece ser que la gente últimamente se está quejando así muy a lo loco todo el rato, y tenemos que tener claro a qué estamos jugando. Las básicas: tres minutos, poema propio, no objetos. En la web las tenéis todas. De nada.
Ahora sí, comienza el espectáculo y el primero en subir al escenario, tras el señor del sombrero, es Migueliyo Mora, conocido ya del slam madrileño. Con el dedo índice amenazante suelta frases como “Hagamos el amor, bueno, contigo no que te doy asco, ya lo hago yo”. La gente se ríe con él y termina diciendo “Aquí se acaba el huevo frito y la madre que lo parió”. 19 puntos para Migueliyo.
Tras Migueliyo aparece Luciano. Con su rebeca oscura, su peto, sus ya reconocibles patillas, siempre sin micro. Recita uno de los que hace años llamó “poemas métricos”, dedicados al metro de Madrid. Habla de una gotera en el metro de Legazpi, refiriéndose a ella como la lluvia, y termina a voces, muy metido en el papel, gritando “¿Por qué tanta agua? ¿¡POR QUÉ?!” La gente se ríe también con él y las pizarras le dan 21 puntos.
Llega Cristina Gracia, no la conozco, recita con un tono romántico, con voz suave y gesticulando, nombra a Marwan y habla de que no es fácil cerrar etapas. “Jamás cumplí mi promesa de vender tus cosas por Ebay”. Oigo a los dueños de las pizarras comentar y debatir para decidir, a algunos les gusta y a otros no. 16 puntos para Cristina.
El que fue representante nacional del slam madrileño hace un par de años se sube entonces al escenario. Diego Mattaruco recibe aplausos entusiastas antes casi de aparecer. Con su ya característica gesticulación enérgica habla de etiquetas, empieza a gritárselas al público: gafapasta, moderno, friki, choni. El público completa sus frases. “Basta de usar etiquetas como ataques, no te acotes”. Su poesía cacofónica triunfa aunque repita poema. 23 puntos para Mattaruco, que se quedará a las puertas de la final.
Llega Lizántropo, me soplan que ha escrito el poema esa misma tarde, y se lo ha escrito a la gente que sólo se indigna desde el sofá. Aunque no sabemos si él lo ha escrito desde el sofá, como estoy escribiendo yo esto. “Que no desfallezcan los sueños de edades tempranas, que aprieten los puños con rabia, que ardan las venas (…) Presenten batalla, hagamos que valga la pena”. Con energía y convicción, con versos potentes, Lizántropo se queda también a las puertas de la final con 23 puntos y un injusto 5 en una pizarra anónima. Bravo. Por Lizántropo, no por el 5.
A Rocío Acebal tampoco la conozco, sube al escenario con un vestido largo, recita con un tono suave y romántico, moviendo las manos y sin papel, le habla a su padre: “He olvidado cómo querer, no sé ser buena amiga o buena hija, papá”. A mi izquierda una niña que no creo que tenga más de tres años, embobada con la boca abierta escuchando a Rocío, aunque seguramente no entendiéndola. 19 puntos para Rocío.
Andrés París, con su habitual camisa blanca y su habitual voz de actor de doblaje. “Hay cielos grandes o pequeños, todo depende de la fe o del planeta” (…) “Sólo dejamos huella al levantar el pie”. Andrés es muy joven pero tiene un estilo propio muy definido, muy slam, buena interpretación, muy buena voz. Termina contundente: “La muerte del último hombre jamás será confirmada”. Injustos 19 puntos, con dos 5 en las pizarras.
Cristina Aparicio, su primera vez haciendo poesía en público. Camisa con flor azul a juego con su pelo, uñas y párpados. “Aún no tengo rima, tengo miedo de no encontrarte. Oh, poesía, por ti, al fin vuelo”. 17 puntos para este debut en El Intruso.
La niña de no más de tres años ya ha entablado conversación con la fotógrafa, que finge muy bien entender el idioma niño, mientras sale al escenario el actual representante de nuestro slam, Antonio Díez. Informando al mundo, información veraz, verdaz. Deformar, informar, Federico, Telecinco, Berlusconi, Mariló Mentira, Mentiteresa Campos, CaperucInda, la mentira como deporte. La gente se ríe mientras él duda de la información, de la poesía, de las campanadas de Ramón García. Espectacular, como siempre, y 26 puntazos que lo ponen en cabeza.
La niña ya es amiga de la fotógrafa cuando sale Jorge G. Torrego hablando de capitalismo, de cuando te preguntan en el supermercado si quieres bolsa, si eres del club. De qué club, se pregunta. “Nos rodean de dinero y nos cortan las manos”. Certero y preciso, muy buen poema aunque sólo consiguiese 20 puntos de las pizarras, bravo.
Aida Blanco llega al escenario, de baja estatura, sonriente, móvil en mano. “Hemos de poner palabras en lo que no se puede poner en palabras, escuchemos el silencio”. No sé si debuta también o simplemente yo no la conozco, pero la veo segura y entusiasmada por estar donde está. Mientras la niña me pide un papel y se lo doy, Aida dice muy bien cada palabra a su tiempo. Muy bien recitado. 23 puntos.
Llega Yanito, que por lo visto sigue sin afeitarse desde la última vez que lo vi. “La palabra mariposa no es una mariposa de verdad, está la palabra y está la mariposa”. Les habla directamente a los slammers, diciéndoles que se aprendan el poema de memoria. Y a Leonard Cohen que le den, dice el tío. Empieza susurrando pero termina gritando: “si tú quieres puedes, si tú quieres, ¡debes!” Y la niña me quiere quitar el boli pero la fotógrafa le da uno. 25 puntos para Yanito.
A la final Antonio Díez, Yanito, y Aida Blanco.
Aida comienza en spanglish mientras casi se retuerce en algunos versos “Tengo un querer amar que no se marcha”. La niña de no más de tres años me quiere quitar mi libreta y veo a la poeta recitando muy contenta, muy joven, muy decidida, muy bien.
Yanito rescata un poema del año pasado, “Que ha ganao la Carmena, que se ha colao la Colau, sólo queda que se meta el coleta, y a ver si es verdad”. Se monta un rap con el público y el we will rock you (en este caso “qué peaso timo”) de base. Termina agotado cantando en spanglish y para acabar le dice al coleta que se porte bien, primo.
Y Antonio Díez habla de los tertulianos. “Cállese que yo no le he interrumpido, me toca hablar a mí, amo hablar.” Termina gritando “¡Tertuliano! ¡Fascista! ¡Tertuliano! ¡Fascista!”. Y, tras la ronda de aplausos final, merecida victoria para este poeta.
La niña deja los papeles ya y le pinta los brazos a la que creo que es su madre. Me pregunta (la niña) si puede pintar el suelo y le digo que no mientras le regalan a Antonio el libro “Misántropo”, de Rafael Carvajal, conocido del slam y del circuito poético madrileño.
El poema finalísimo de Antonio es otro muy de su estilo, de juntar palabras un poco a lo loco pero no tan a lo loco. “Según, sin, sobre… ¿sobre? Sobre yo no. “
Y así termina el primer slam de la temporada 2016. Maria Helena del Pino nos recuerda en un micro con mucha reverberación y dando un poquito de miedo, que el próximo slam es el 16 DE MARZO, porque no les apetece hacerlo el primer miércoles. Dicho queda. Apunten. Hagan hueco en sus agendas.

Celia Peláez
@Celiaph

Information

This entry was posted on February 9, 2016 by in Crónicas, Uncategorized.