12 poetas ////// 3 minutos ////// El público decide

Crónica II Muestra Nacional de Poetry Slam

Segunda ronda. Sábado 5 de diciembre, 9 y pico de la noche, las calles a reventar de turistas nacionales peregrinando a Cortylandia. Ya es Navidad en El Corte Inglés y Rajoy está a punto de hacer su primera aparición estelar en prime time para decir unas cuantas tonterías en La Sexta. Pero nosotros volvemos a entrar en el Círculo Catalán y el presi que diga lo que quiera.

Sobre el escenario, Luis J. Lambas, presentador habitual de Poetry Slam Madrid, con un poncho rojo lleno de luces de navidad. Recita uno de sus poemas un poco particulares del que no apunté ninguna frase pero me acuerdo de “echo de menos el calentamiento global, sobre todo por las mañanas”. Y da paso a Deinos, nuestro amigo francés gran triunfador de la noche anterior, que se comunica con el público con ayuda del propio público ya que su español no pasa de hola y gracias. Pide ayuda y colaboración para completar frases de su rap. No le hacen falta tampoco muchos idiomas para entenderse con Moxe 13, dj del espectáculo, que le pone una base y comienza a rapear, con la ayuda del público. No creo que supere los veintipoco y está tan a gusto que parece que lleva toda la vida en el escenario. Bravo, Deinos.

Boadicea, de Madrid, es la primera en salir al escenario, de negro y elegante, haciendo una especie de rezo, “Diosa te salve de hijos hippies… “ y de otras tantas cosas que no convienen. 24 puntos le da el público.

Cysko Muñoz viene desde Sant Boi de Llobregat. En tierras catalanas se hace muy buen slam y lo confirma en un momento hablando de versos y poesía en las aulas, en las tablas, en el alma. Y alma le pone, tanta, que termina gritando con fuerza sobre la poesía y los poetas. Un público entusiasta le da 28 puntazos.

David Trashumante desde Valencia, nos cuenta sin micrófono cuántas veces murió. Hablando, serio, de racismos e injusticias políticas, machismos y religiones, de revoluciones y guerras. 29 puntos y se cuela en la final.

Chiwaka viene desde Granada, con su grave voz radiofónica, recita tranquilo y claro, sin moverse, captando la atención de todos sin aparentemente mucho esfuerzo. El de hoy es un slam de veteranos, todos llevan años en las tablas y se ven seguros, disfrutándolo. “Pero, por Dios, no te vendas, no hagas lo que hacen todos”. 25 puntos para este joven del sur.

Nuestro amigo Yanito desde Madrid, en su spanglish rápido y enérgico, que por muy acostumbrados que estemos algunos a escucharlo mezclar, siempre mola más que la vez anterior. Lo vive y no se está quieto, y termina con un “No sé si esto es algo que we can even face”. 27 puntos para este gibraltareño todoterreno que un día es presentador y al día siguiente slammer.

Laura Sam viene de negro desde Bilbao. Mirada fija y seria, como cabreada en algunos versos, con determinación y paso firme, no deja de dar vueltas por el escenario. Es de las pocas que no había visto en directo y me alucina cómo lo vive, su convicción y su fuerza hablando de que todo revienta de miedo. Vivir por encima de todas las cosas que el tiempo amontona”. 28 merecidos puntos para Laura.

Tomeu Ripoll desde Mallorca. Tampoco se está quieto mientras suelta versos como “Siempre temes que haya una mierda peor, y la hay”. Tiene voz grave de malo de película y se ríe como tal en algún momento de su poema, provocando más risas. 24 puntos para Tomeu.

Diego Mattaruco, slammer de Madrid, baja al público para empezar su poema preguntando “¿Tú qué eres?”, la gente le va respondiendo y él empieza a hablar de etiquetas. Etiquetas con las que atacas. Consigue que todo el público le conteste algunos versos sin haberlo pedido explícitamente. “Somos más que un paquete de etiquetas”. 29 puntos menos 3 por tiempo, que se quedan en 26.

Antonio Díez, antes de recitar, habla de aquellos chavales que se manifestaron porque tenían frío en el instituto, y la policía les dijo que se consideraba desobediencia y los detendrían si seguían. Así que Antonio decide explicar diferentes figuras literarias utilizando la frase de la policía como ejemplo, transformándola. Bueno, así explicado no es tan gracioso, pero nos reímos tanto que alguna gente se levantó en los aplausos. 29 puntazos y a la final.

Luciano (Madrid), grita sin micro. Agobiado por el paro, el paro nuestro de cada día. Poema corto que le da 23 puntos.

Sandra Peña, desde Jaén, recita un poema cuyos versos empiezan por “Si pudiéramos”, con tono muy calmado, cuidado y medido. 26 puntos para Sandra.

Dyso, de Ciudad Real, sin micro, en el límite entre poesía y rap, si es que existe ese límite, combinando palabras según su sonoridad, rimando de una manera muy particular. Hoy hay mucho nivel, y un diez fijo para todos los slammers en las pizarras. 27 puntos para Dyso.

Y, por último, David, desde Vitoria, recita un poema nostálgico recordando otros tiempos, pero finalmente saboreando el presente. 22 puntos para David.

El listón está alto y la final se juega entre Cysko Muñoz, Laura Sam, David Trashumante y Antonio Díez. Aplausos y vítores, ya no sé si lo están disfrutando más los poetas desde el escenario recitando o desde las butacas aplaudiendo a sus compañeros y amigos. Se escucha una mezcla de cariño y admiración entre ellos.

Cysko interpreta un poema sobre qué dirán de él el día de su entierro. Nos atrapa a todos con cada verso, grita, habla de que parecerá un ser perfecto y nadie hablará de lo malo. Termina el poema fingiendo pegarse un tiro en la cabeza y tirándose al suelo. El slam a veces es escuchar un cuento, disfrutar de la historia que otro se ha inventado para contársela a unas cuantas personas bajo unos focos.

Llega Laura Sam. “Comprar ánimo es legal si usted tiene el alma sucia”. Habla de ansiedades, psicosis y materia gris. Médicos, diagnósticos, trastornos emocionales que se inventan las farmacéuticas. Límites que acotan. “Hay algo que no puede doler y es la vida acojonándose de verme correr hacia su entraña”. Recita seria y casi emocionada, incluso más que antes, sin dejar de dar vueltas por el escenario, dejando salir cada palabra como si llevaran intentándolo mucho tiempo. Dice Facebook hoy que dejó con los pelos de punta a muchos y el aplauso lo corrobora. “La enfermedad se llama miedo”.

David Trashumante habla del enfrentamiento que hay entre los slammers y los poetas que dicen que el slam acabará con la poesía. Hace una enumeración de todos los enfrentamientos que hay en el mundo, hasta los más absurdos, pero termina siempre diciendo que los poetas, contra los poetas. El público participa, y se ríe, y aplaude con muchas ganas.

Y por último Antonio Díez, diciendo que su época favorita no es la navidad sino la campaña electoral. Tartamudea un poco recitando un poema político: “Qué caca, qué caca, qué cacacabrón el cacacandidato”. Nos reímos muchísimo y aplaudimos más.

Llega la ronda final de aplausos y la gran triunfadora de la noche es una emocionada Laura Sam. Le aplaudimos más y con más ganas, y le piden desde el fondo “El cuervo”, para terminar. Se toma un par de segundos para concentrarse de nuevo y, sin parar de moverse por el escenario vuelve a recitar con la misma determinación su tercer poema de la noche. “Pero seguimos vivos, más de lo que hubiéramos soñado”.

Slam con mayúsculas. Se vuelve a confirmar que hay ideas, talento, ganas de moverse, de comunicar y de compartir, en cualquier rincón de este país. Todo esto, encima, une. La familia slam sigue creciendo y disfrutando de cada encuentro, aquí y allá. Y se dice poco, pero esto lo hacen siempre posible unas pocas personas que dedican su tiempo y esfuerzo a cambio de nada. Por la cultura, por la palabra, por nosotros y por estos ratos. Un gracias sincero desde aquí, y un placer y una suerte poder escuchar en el mismo escenario y en la misma noche a unos cuantos de nuestros mejores slammers.

Nos gusta la poesía, nos gustan los poetas.

Celia Peláez

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This entry was posted on December 6, 2015 by in Crónicas, Uncategorized.