12 poetas ////// 3 minutos ////// El público decide

Crónica del Poetry Slam Madrid de septiembre 2015

Crónica del Poetry Slam de septiembre 2015 en El Intruso

La gente dice: la realidad supera la ficción. También suelen apuntar: una imagen vale más que mil palabras. Estaba pensando que, en esto del Poetry Slam, ni lo uno ni lo otro. Lo señalo después de haber visto recientemente “Modigliani”, una película de hace diez años que, lejos de ser una obra maestra, resulta interesante para poder hacerse una idea de cómo era el París de entreguerras, esos locos años veinte en que las artes bullían más que nunca y la bohemia estaba instalada en cada buhardilla de la capital francesa. Así es como siempre nos han dicho que es el mundo del artista, ¿no? Pujas casi a revólver entre los egos más grandilocuentes, líos de faldas, braguetas y musas, personalidades totales a caballo de excéntricos, descerebrados, irreverentes y geniales artistas que beben opio y fuman absenta por hallarse en estado de gracia o extenuante borrachera.

Pues bien: la cosa en el siglo XXI ha dejado de ser como era o, al menos, como la ficción nos cuenta que fue.  La hermandad, la diplomacia y el buen gusto llenaron la sala de El Intruso el pasado 2 de septiembre. Pero si no asististe, una imagen podrá seducirte para acudir la próxima vez, más las palabras que allí se dijeron son irrecuperables. Lo máximo que podemos hacer es contártelo desde nuestro punto de vista: ¿quieres la versión real o la ficcional?

Pedro Verdejo, the “fucking” poeta invitado

“El fin de la poesía” fue el show de quince minutos que este poeta de Valencia tuvo a bien representar para los asistentes de la edición septembrina. Ataviado con una camiseta que rezaba “I’m a fucking poet” (todos quieren ser poetas malditos), trabaja las palabras y el verso de un modo que recuerda a Antonio Díez. Una espléndida voz de radio (haz la prueba y cierra los ojos la próxima vez que lo escuches) nos habló de “penes superdemócratas”, “nuestra gran pensadora Belén Esteban, escultura e incultura”, Emilio Botín y, de fondo, se dejaba oír algún que otro “está como una cabra” entre dientes. No está mal como componente ficcional de la vida esos espectadores que, faltos de respeto, garabateaban en las pizarras sus propias ocurrencias para despertar la risa del prójimo y desoían al que intenso –ruido, ruido, ruido– se esforzaba por recitar una poesía-denuncia preñada de sangre y frases lapidarias como “A los ojos de los niños saharauis nuestros votos les importan una mierda”.

  1. Boadicea, la Santa y la puta

Ojo que sobre eso, Santa y puta, versaba su poema, un puñetazo hecho de palabras donde en los nudillos se podía leer: “Sienta a la Santa y a la puta en el mismo trono al cual has de arrodillarte”. 23 puntos y una bofetada de dulce amargor.

  1. Miguelillo Mora, sordos y muertos

O más bien boquiabierto suele quedarse el público ante la actuación de este poeta que salió al escenario diciendo “Sordos. Todos muertos”. Una salida triunfal que se quedó en 21 discretos puntos.

  1. José Luis Álvarez, desde el inframundo con amor

Ecos de Bécquer, tal vez de Poe… se hallaban en esta poesía romántica a cargo del prolífico José Luis, poeta que siempre está creando y que cada primer miércoles de mes suele sorprender con nuevos versos. Su sinfonía de sangre y fuego y, me atrevo a decir, su carismática presencia, le concedieron 24 puntos.

  1. Álvaro Pelegrín, ¿el revolucionario de tu FB?

Sobre revolucionarios escribe Pelegrín, pero no sobre cualquiera de ellos, sino sobre los que pululan en tu FB y en el mío, ¿ya encontraste al tuyo? Quizá porque este poeta tocó la moral de los revolucionarios que se encontraban entre los espectadores, obtuvo solamente 18 puntos. A nadie le gusta que le toquen la revolución, hombre… Otra teoría es que tal vez escribir sobre las redes sociales ya esté un poco demodé, ¿no? ¿Facebook, Twitter o Instagram sigue siendo un fenómeno cultural o es como hablar de Gran Hermano como un experimento sociológico?

  1. Pablo Cortina, yo soy aquel negrito

Descortés, Cortina incomodó al público. La elección del tema de su poesía es lo que tiene: drama, inmigración, drama, muerte. Con su intervención se apagaron las risas, se aquietaron las copas, enmudecieron las crujientes (y exiguas) patatas y, en consecuencia, 21 puntos y a casa. Tal vez sea que asociar palabras como Punta Cana, Ibiza, mojito o piel de toro al fallecimiento de cientos de negros no rima con la feliz canción del Cola Cao.

  1. Antonio Díez o bizarro homenaje a Wes Craven

Hablar de Federico García Lorca y Freddy Krueger en el mismo poema es posible pero solamente si un Diez de poeta como Antonio se pone a ello. Eso sí, ¿es poesía decir “pesadilla quesadilla marquesadilla” o “Freddy que te quiero Freddy”? Es delirio, sin duda, y es aplaudido y valorado por los asistentes, a los que se metió en el bolsillo a tropel. 25 puntos y puesto asegurado en el pódium.

  1. Eduardo Moraga, lo bueno si breve dos veces bueno

Sentimiento e interpretación en el poema de Moraga, en el que a gritos pidió lo básico, que a veces tanto cuesta obtener: “Por un abrazo regalo la flor de mi cariño”. 22 puntos.

  1. Aurora Boreal, rozando la final

Menos histriónica que de costumbre, más centrada aunque con dosis más discretas de energía, a Boreal le costó sacar su poema adelante. Sin embargo, su buena estrella, cual diosa romana del amanecer, iluminó su marcador con 24 puntazos.

  1. Andrés París: hacia lo inaccesible

Con un poema marcado por la presencia de una triada constante, “juventud / madurez / senectud, hospital / tanatorio / incineradora”, París el bioquímico, París el veinteañero, nos habló con dureza y belleza de que la vida, “ese lugar inaccesible”, tiene tres pasos. Mientras, “el mar rodeándolo todo” y con este redondo verso alcanzó los 25 puntos.

  1. Diego Mattarucco, “¿de qué trata la vida?”

Quien conozca un poquito a Mattarucco, sabrá que su filosofía de vida la plasma en sus poemas ameno-humanos, como hizo el pasado miércoles 2 al interpretar una creación nueva en torno a la suma que somos: “¿Qué sumas? ¿Qué somos? ¿Qué asoma que somos? ¿Quizá amas? ¿Quizá humo cazamos?”, se preguntó e interpeló al público paseándose entre los espectadores (ese “unidiverso universo”, como él mismo diría) y seduciéndolos cual encantador de serpientes. 27 puntos pero, al pasarse de tiempo, queda en 25.

  1. Nebur Frick o cómo desmontar un trabalenguas del acervo popular

Tras una presentación de lo más “power” como él mismo reconoció, “Este poeta no lo conozco pero no me gusta”, todo un clásico de Luis J. Lambas, Frick se decantó por un poema sobre la tristeza y cosas que contribuyen a rebajarla, como el desnudo de la amada o sus imperfecciones. Su cuestionamiento del trabalenguas “tres tristes tigres”, de evidentes incoherencias, provocó una reacción imprecisa del público, ni frío ni calor: 20 puntos.

  1. Jorge García Torrego, políticamente arriesgado

Tomar partido sí, tomar partido no… Los resultados de escribir y declamar sobre un tema como el elegido por García Torrego, “la verdad sobre Pablo Iglesias”, pueden ser una lotería o guiarse por las mismas leyes que el deshojar una margarita. Así, si bien recibió un cálido y hasta entusiasta aplauso, el marcador se congeló en 21 puntos. ¿Sería que el público se llenó de indecisos, como las jornadas electorales, ante la posibilidad de que Iglesias llegara a la presidencia del gobierno?

Como el lector agazapado ya habrá podido calcular, los finalistas con un triple empate de 25 puntos fueron: Antonio Díez, Andrés París y Diego Mattarucco. Por ese orden participaron los tres poetas, el primero con un “poema burbuja” que a grandes rasgos narraba la historia de la crisis; el segundo descalzo e invitando a los asistentes a escuchar sus versos con un imaginado Canon de Pachelbel de fondo y, el tercero, preguntando a los ojos de los divertidos espectadores si España es la caña. La organización descalificó a Antonio por pasarse de tiempo y los aplausos, aunque reñidos, concedieron la victoria a Diego Mattarucco, que de colofón final nos regaló un poema titulado “Sonoro ser” en su sonoro estilo aliterado.

NOTA: Se buscan Modiglianis poetas para encender la furia creativa de Picassos artistas de la palabra. ¡Contribuye con tu pluma al espectáculo! La historia de la poesía os lo agradecerá.

Siete Soles

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This entry was posted on September 11, 2015 by in Crónicas and tagged .