12 poetas ////// 3 minutos ////// El público decide

Crónica del Poetry Slam Madrid de junio 2015 en El Intruso

cb3453bbcae5ae66ec9cd9bcece811ffHay que ir a la biblioteca y no solamente porque dentro hay libros sino también porque inesperadamente uno se puede topar con esta maravilla de texto: “Sepan vuestras mercedes que caminamos por las mismas calles donde otros hombres, de carne y sangre o quizá de leyenda caminaron antes: Lope de Vega, Cervantes, Quevedo, Tirso de Molina, Murillo, Velázquez… Todos pisaron esta misma plaza. Anduvieron por este Madrid. Piénsenlo. Suéñenlo. Porque la memoria de los que les precedieron les demandará justicia. Hagan vuestras mercedes un Madrid mejor, si Dios les diera gracia y la fortuna oportunidad”.

Dicho esto, me encaminé el pasado 3 de junio hacia el Intruso en Malasaña dispuesta a deleitarme en las palabras de otros que quieren hacer de este nuestro Madrid un lugar mejor. He de confesar que hoy me levanté con ganas de calzarme el traje de Tabitha Dickinson en “Birdman”; para los que no hayan visto esta película, ganadora del último Oscar al mejor filme, Tabitha es la implacable crítica de teatro que va a destrozar la obra de Riggan, alias Birdman. Es decir y hablando claro: esta crónica hoy no será condescendiente ni diplomática; más bien se espera de ella que los participantes de julio quieran enterrarla, pulverizarla, ahogarla con unas actuaciones que hagan justicia a la tierra de Cervantes.

Bien: ahora que ya hemos captado tu atención porque el malo en las películas es lo que tiene, pasamos a detallar las intervenciones:

A-Slam-Babaluba-a-Slam-Bambú o Yanito. Presentador o repentista de esta edición, cargado de fuerza e inglés, dio una breve descripción de las normas del Slam e introdujo a Rafael Carvajal, el poeta invitado que ofreció uno de los momentos más sublimes de la noche.

Rafael Carvajal. De su profesión nos dijo que “nada es mejor ni peor que ser poeta”; de su vida, que es una hortaliza y al final se lo comerán igual; sobre internet, que “no encuentra consuelo en los amantes tecnológicos”; sobre el prójimo, que seguirá en su tímido camino, aislado, huérfano, incompleto; sobre su manifiesto, que nada tiene que objetar ni reclamar ante este mundo que es una mierda, “así lo hemos querido”, de modo que Carvajal invitó a la toma de conciencia y la reflexión como pocos. Con una claridad espasmódica. Esto junto con “La fiebre” en la Cuarta Pared son caldos de cultivo ideales para despertar, que falta nos hace.

  1. Miguelito Mora. Entre el público se oyó un “ole tus cojones”. Mi espíritu de Tabitha se rebela contra este fenómeno que parece querer extenderse: si el Slam marca claramente la regla número uno de ceñir el discurso a tres minutos, ¿por qué algunos slammers ni siquiera lo intentan? “Me voy a pasar de tiempo tres meses”, confesó mientras se movía por El Intruso a su antojo en una suerte de performance difícil de entender que mereció la descalificación de la organización por “el uso de objetos”.
  2. Cristina García Ruiz. Comenzó parafraseando al Don Juan Tenorio para convertir su intervención en una oda endogámica hacia los habituales participantes del Slam en Madrid, algo que ya se había oído con anterioridad en palabras de Lizántropo, posiblemente entre otros. Como broche final, se preguntó dónde están las mujeres poetas, “Somos muy buenas pero muy pocas”, sentenció con un esplendoroso plural y nos advirtió “Dejad de ser musas, sed poetisas”. ¿Y si no queremos ser ni lo uno ni lo otro? Con 24 puntos se va a casa.
  3. Andrés París. O el discreto encanto de lo críptico. ¿De qué habló París? El público lo entendiera o no, le otorgó 22 puntos y se quedó en el banquillo. Conviene escucharlo revestido de música en un escenario más amable.
  4. Susana Ruiz. “¡Señor, despierte!”. La potencia de su poema nos inyectó un poco de endorfina en las venas. Sería uno de esos textos dignos de ser analizados, en fondo y forma; tal vez porque necesita una segunda escucha o lectura, los espectadores puntuaron su actuación con 22 tímidos puntos.
  5. Esther Mamy Blue. Buenas intenciones tal vez en su poema de “Leer o no leer”, en el que se marcó una graciosa conversación con Virginia Wolf pero todo se quedó ahí, no trascendió, no inspiró y es que es difícil que lo que parte de un ataque de desahogo en FB se convierta en una participación vibrante. A mí me dieron ganas de leer, no obstante, aunque no sé muy bien por qué. 19 puntos.
  6. Guillermo R. M. Dejando de lado la ternura, su poema fue una declaración de amor repleta de referencias mitológicas, culturales y hasta gastronómicas: Eurídice, Tántalo, Teseo, Ariadna, pretzel, Paco de lucía, Montmartre, Ken Follet, Tarantino, son solo algunos ejemplos que este poeta utilizó para describir a una chica de la cual se encuentra enamorado. Si ella hubiera podido votar, seguramente se habría llevado más puntos que 19.
  7. Aurora Boreal. Crítica, libre, practicando casi una escritura automática y con una novela más que un poema en sus manos quedó descalificada por exceso de tiempo.
  8. Boadicea. Esta reina guerrera de los icenos, cuyo nombre significa victoria, ya nos lo llevaba unos meses advirtiendo. “Voy pisando fuerte”, parecía decirnos con su voz ausente de todo temblor, con su regia figura, con su desafiante templanza. Pues bien, “veni, vidi, vici”: ataviada como Deborah Kerr en “Quo Vadis?” -hubiera dado un brazo por ver las miradas que habrá recolectado en el metro-, la imagen de Boadicea y su provocadora oración gustaron, sedujeron y fascinaron haciéndola merecedora de 26 puntos, los más altos de la noche hasta ese momento. Esa delicada vestimenta sin caer en el prohibido attrezzo y el cuidado lenguaje de su texto elevaron la calidad del espectáculo. La Diosa te salve María…
  9. Diego Mattarucco. “Viajar hasta ajarse” quedó a la sombra de la actuación de Boadicea y el que fue ganador del Slam de mayo no pisó más veces el escenario en junio debido a sus 24 puntos obtenidos. Ay, el crepúsculo de los Dioses
  10. Lizántropo. El ganador del Poetry Slam de Madrid de 2014 abrió su intervención con un “estoy de exámenes”. Con referencias a sí mismo como “Lizántropo, lo llevas fatal”, todo rimado, mejor interpretado y sintiéndose poderoso, alcanzó los 27 puntos, seguramente no por la profundidad de sus versos pero estamos en el siglo XXI, qué vamos a hacerle.
  11. Pablo Cortina. Lo mejor se hace esperar y es que la intervención de este poeta, que “ralentiza el tiempo con su palabra” según Yanito, resultó interesante. He de decir, en líneas generales, que tal vez nos estemos pasando un poco en la crítica a las redes sociales. No porque no se lo hayan ganado, sino porque podría ser que tanto texto dedicado a FB, Twitter e Instagram nos esté privando de la oportunidad de escribir sobre otros hechos. En cualquier caso, el poema de Cortina no se quedó solo en esto; describió una generación con brillantes metáforas y concluyó con un lapidario “nunca seremos”. Lo que tampoco pudo ser fue su paso a la final, ya que de 24 puntos que obtuvo perdió tres por el camino al no ser capaz de congelar el reloj.
  12. Antonio Diez. Y con él llegó el escándalo o la corona de laureles gracias a un creativo poema formado por leyendas, mitos y, en fin, gran cantidad de realidades que todos conocemos de primera mano. El hallazgo de Diez es darle forma y encajar los elementos del acervo imaginario que nos constituye como cultura; esa es su poción secreta y su clave del éxito. 27 puntos, risas y aplausos.

Los poetas que pasaron a la final fueron, por tanto, Boadicea, Lizántropo y Antonio Díez. En la segunda vuelta Boadicea continuó con unos versos dedicados a las mujeres pero se pasó de tiempo siendo irremediablemente descalificada. Lizántropo  cambió de registro mostrando una cara algo más desconocida  pero no por ello desafortunada y Antonio Diez siguió con su juego de palabras en torno al “proceso infinito del consumismo”. El público lo proclamó ganador y se despidió “imaginándose que era Bogart” con “Leer o no leer y otros escritos” de Wolf bajo el brazo.

Rafael Carvajal presentará su segundo libro de poesía, “Misántropo con buen corazón”, el 19 de junio en Arrebato Libros.

Siete Soles

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This entry was posted on June 15, 2015 by in Crónicas and tagged .