12 poetas ////// 3 minutos ////// El público decide

Crónica del Poetry Slam Madrid de Octubre 2014

Crónica del Poetry Slam de octubre 2014 en El Intruso

Por feng shui, como sugiere el presentador, Luis J. Lambas, el público se acerca al escenario del Intruso, dispuesto a formar parte activa del espectáculo que está a punto de comenzar. Se debe esperar de los asistentes calor y frío por igual, ya que el sistema de poner nota en una pizarra tras cada intervención puede resultar más temerario que el de Doce hombres sin piedad. Aunque probablemente solo unos pocos de los que están leyendo esto no conocen la dinámica del Poetry Slam, conviene recordarlo: 12 poetas, 3 minutos cada uno, 5 pizarras repartidas al azar entre el público, puntuaciones del 1 al 10 (la más alta y la más baja de cada turno se quitan para evitar amiguismos y enemistades) y la prohibición expresa del uso de atrezo, objetos o elementos que distraigan o aderecen la actuación. El que pretenda fascinar al público (o embaucarlo si precisa), deberá hacerlo sin más armas que la de la palabra, cargada o no de futuro.

Mientras al micrófono Lambas habla de Lady Gaga en una suerte de escritura automática donde “la poesía se siente” es una de sus frases que recordaremos al llegar a casa, en las gradas se respira cierto ambiente de Eurovisión. Novios, novias y amigos se arremolinan en torno a los poetas que apoyan y algunos, aunque pesos pesados, confiesan estar de los nervios antes de subir: después de todo, ¡son humanos! Así que si tú, que quieres participar o conoces a alguien que lo haría pero no lo hace, te vendrá bien saber que ellos también tiemblan y que ninguno es como Mandela o Mohamed Ali, es decir, invicto (matizo por si la asociación no era clara). Por tanto, si te animas, escribe a participarslam@gmail.com.

Con todos ustedes, Patty de Frutos. La autora de “LovEvolution” (LVRediciones, 2013), un libro interactivo de poesía (collage, música y vídeos), que estuvo presente en el Festival de Conde Duque Poetas por km2 el pasado fin de semana, es la artista invitada de la noche. Su espectáculo se asemeja a ver un videoclip en directo, donde música, palabra y videoarte confluyen. Ella lo llama “improvisación” o “improvivir” y se ocupa de todo, por lo que no podemos negar que su talante es de talento multidisciplinar. El público arde conmovido por sus versos idealistas y la estética de documental que prevalece en su primer poema, “Arte”, mientras nuestras mentes recrean las imágenes de John Lennon y Yoko Ono (que tuvo o no la culpa de todo, pero eso ya es otro cantar) en la cama. Evasión, evocación y transmisión sensorial en su segundo poema, que eleva aún más la temperatura del Intruso al ritmo de frases como “Madrid se abre de piernas” o “aquí gana lo que late”. Por si acaso no queda claro, De Frutos es una valiente que se atreve a escribir sobre lo abstracto y universal, además de que su espíritu artístico nos invita a viajar a aquellos momentos de la historia en que el romanticismo ha tomado el testigo del progreso: ya sea a finales del XVIII o los tiernos años 60, pero su actitud de rebeldía y de haz el amor y no la guerra hacen de su poesía purpurina con la pretensión de salvar almas. Y, a juzgar por la reacción de los asistentes, seguramente lo consigue.

Tras su lírico rocanrol, Jean W. Blake se desnuda (metafóricamente, advierto, algo así incumpliría las normas por considerarse el atrezo más barato del mercado, pero atrezo en cualquier caso) ante todos los que la escuchan al encarar un poema sobre sí misma con acertada gracia y suficiente sal en el que se describe como “la farola que ilumina lo que tus ojos ven” y sin embargo no ven, a lo “Carta de una desconocida”. Tiene fuerza y el público valora su poesía en 20 puntos.

El segundo participante es El Cable Azul, quien no escatima en presencia y recursos efectistas en el uso de su voz al interpretar un poema sobre la necesidad de escuchar y escucharse y no solamente de hacerse oír. “Aunque no sepa quién soy yo, ¡aquí estoy yo!”, revela, y con su llamada de atención logra 21 puntos.

Un poco por debajo en el ránking se situará Andrés París, con 19, quien se caracteriza por incluir cierta gestualidad en su actuación y hacer buen uso de las pausas y silencios. Si bien la pasada edición quedó entre los tres finalistas, en esta ocasión la elección de un poema críptico firmado por el universo no atrae puntuaciones tan altas.

Miguel Ángel García es el siguiente poeta en subir al escenario y en ocuparse de acrecentar nuestras ansias de… cabría decir poesía pero en realidad a alguno que otro lo que se le despierta es el hambre de comida al escuchar un poema sobre el gluten, con gluten, para el gluten y por el gluten. Tan pronto como lo deglutimos, desaparece de la memoria a corto plazo sin problemas de digestión pero el ingrediente secreto que desconocemos, la fórmula de la Coca-Cola, actúa cual glutamato monosódico y genera adicción: así, al menos, lo demuestran los 23 puntos que van directos a su marcador y lo harán pasar a la final.

En quinto lugar, Jacinto Albusak, un poeta que se verá obligado a lidiar con la realidad versus expectativas en dos ocasiones en su breve intervención: primero habrá de despojarse de su extravagante poemario, formado por un periódico del ABC del que cuelgan bragas y poesías, ya que se considera utilería y no se permite; y en segundo lugar, se enfrentará a una más que discreta reacción del público ante sus versos de arenga contra el consumismo, la contaminación, el progreso y “el régimen del error, régimen del terror” que, lejos de enardecer los ánimos, generan un tímido resultado de 18 puntos. Quizá es que a nadie le gusta que le recuerden que nuestra vida es “once meses de curro, uno de vacaciones”, como escupe Albusak…

Lizántropo, con su buena estrella y desparpajo, recita un poema de humor no transfronterizo, que es lo mismo que decir nacional, ya que se apoya en una de las frases más famosas ever procedentes de vídeos virales, como es el “Contigo no, bicho” y en referencias televisivas como una que hace al público reír sobre “el tipo de Trivago”. “Causan más estragos los espejos que las tías”, dice, para concluir que la mente es lo esencial, mensaje que cala hondo y le hace merecedor de los primeros 24 puntos de la noche (25 en realidad, pero se excede de tiempo por un lapsus y pierde un punto por el camino).

Lo sigue Diego Mattarucco, quien interpreta “Porque yo, porque vos”, una poesía sobre los obsoletos absolutos que se dan en las parejas, y que rompe con el momento jocoso anterior para desafiarnos con versos que a más de uno se le quedarán en el inconsciente: “Vos no tenés vida porque yo. Yo no tengo vida porque yo. Vos y yo, nada porque vos. Vos y yo, todo porque yo”. Caracterizado por su impecable forma de moverse en el escenario, su manejo de la palabra y recitar siempre de memoria, obtiene 22 puntos.

Con él llegó el escándalo o Yanito, el que será el gran vencedor de la noche y que con su intervención homenaje a su abuelo consigue 26 puntos y colocarse en el pódium. El gibraltareño nos trae una historia del mar, con su vaivén, su ahora sí, su ahora no… Una poesía que evoca el ritmo de las olas, su mareo, su vértigo… Interpretada con mucha energía y arrojo –tira el micrófono incluso ante ciertos problemas técnicos– y que se gana el favor del público y su ovación sin contemplaciones.

El noveno en participar es Pablo Cortina, que haciendo alarde de sus versos más antimonárquicos pareciera quererse desprender cuanto antes de la corona de laureles por haber sido ganador del Poetry Slam de septiembre y entregársela rápidamente a otro poeta. Decimos esto porque su actuación es una quema a lo bonzo, un acto kamikaze de 5,22 minutos que del estrellato lo arroja al banquillo con 17 puntos. Eso sí: provoca risas y estupefacción con su inteligente crítica al poeta que va de poeta, capaz de compararse con Rimbaud, acuñarse la etiqueta de “independiente” o decir de su poesía que es “como un vómito”.

Ancor Jeray es el siguiente en recitar ante un público implacable que ya ha puesto sus cartas sobre la mesa aunque en ese momento todavía no lo sabemos. Jeray, quien se atreve con este formato por primera vez, lee un poema con sentimiento y versos que, aunque sencillos, poseen fuerza: “Esta droga de no poder olvidarte […] este queriendo tener tu querer”. Cierta profusión de gerundios en su estilo invitan a recordar la célebre frase de Valle Inclán hacia José Echegaray: “No quiero sangre de ese… la tiene llena de gerundios”, dijo Valle para rechazar una transfusión sanguínea de Echegaray. Se va a casa con 16 puntos y un gesto de pocos amigos.

En undécimo lugar pasa Sergio Escribano, que nos deja su impronta al interpretar un poema sobre el ritual de escribir y el reto que supone toda página en blanco. “Tiene que haber algo bonito en tanto kilómetro cuadrado”, se dice, para acabar en una afirmación que no se sostiene en la celebración de este evento, consagrado a este género de la literatura: “¡Poetas, no hay poesía!”. El público valora su actuación con 20 puntos.

El último en salir es Guillermo R. M., que también obtendrá 20 puntos con su crítica al ser humano que en su opinión deja mucho que desear: somos complacientes, interesados, impostores, insaciables, perezosos, vagos, fetichistas, consumistas… Arremete asimismo contra las redes sociales, los centros comerciales, los bancos, el fútbol… Nos reduce a “agua y carbón” y con tal matraca en la que no deja títere con cabeza regresará a recitar de nuevo por una equivocación en la suma de los puntos, de manera que en su segunda intervención acabará con el siguiente verso: “Somos nada”. Sin aliento.

Aunque compitiendo por la final, Guillermo R. M. obtiene un discreto aplauso porque los verdaderos elegidos de la noche son Miguel Ángel García, Lizántropo y Yanito. El primero escoge un poema de amor y obsesión, el segundo uno que irradia fuerza y nos empuja a partir de cero e incluso fracasar para avanzar y el tercero nos brinda una ingeniosa mofa sobre el nuevo Rey, al cual dibuja y desdibuja como si de la venta de un coche se tratara, de modo que nuestro campechano monarca tiene “frenos de secesión catalana”.

Antes de someterse a la votación, vuelve a hacer acto de presencia Patty de Frutos, que nos regala una canción llamada “Amor” con imágenes de fondo donde se pueden leer frases como “Solo un beso callará mi boca”, “Ama y ensancha el alma” y “amorcracia”, entre sonidos de saxo, guitarra, batería y bajo. La edición de octubre está a punto de terminar pero antes, el aplausómetro habla y vibra con Yanito –hasta un “¡Dame un hijo!” de voz masculina se escucha–, nacido para ganar esa noche. Se despide con “Osbama” y neologismos que deberían ser aprobados por la RAE: ¿o no estáis de acuerdo en que la palabra “engilipolladores” es de gran utilidad y actualidad?

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Siete Soles

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This entry was posted on October 9, 2014 by in Crónicas and tagged .