12 poetas ////// 3 minutos ////// El público decide

Crónica del Poetry Slam de Febrero en el Intruso

CRÓNICA DE FEBRERO

PRÓLOGO: EXCUSACIÓN DEL CRONISTA TARDÍO, EL ‘SÍNDROME DE RAJOY’ Y LA CRIBA PRELIMINAR DE LECTORES

Esta crónica llega mal y tarde, como la mayoría de poetas que rondan los escenarios madrileños. Llega tarde porque falta una semana para el próximo slam, y eso es imperdonable, porque claro, el público necesita saber qué pasó en febrero para tener decidido de antemano lo que van a votar en marzo, ellos son así. Aunque siendo sincero (una cualidad que en este país se reserva exclusivamente a los micrófonos abiertos e indiscretos) los que de verdad esperan la crónica no son los que sostienen las pizarras en el slam, sino los que nutren el espectáculo. Y es así por una razón fundamental: necesitan un juicio posterior, una voz divina, una letra que emule el puño del César y diga “tú lo hiciste bien, tú mal, tú mejor cumple tu sueño de la infancia y suicídate de una vez por todas”. Porque si uno se sube al escenario y su nombre no sale luego en la página web, pues entonces no es nadie, es mierda, como el café de franquicia o los polvos sin mirarse. Lo importante no es la calidad, sino la publicidad, y si a estas alturas no sabes eso no tienes nada que hacer. Bueno, a lo mejor puedes seguir haciendo cosas, poesía por ejemplo, pero no esperes remuneración ni reconocimiento. Queda esperanza, así en general, pero no creas que será para ti.

Decía que la crónica llega tarde, y también que llega mal. Llega mal porque este improvisado cronista sufre lo que se conoce comúnmente como ‘el síndrome de Rajoy’. Básicamente, no entiendo mi propia letra. Los cientos de miles de palabras que atestiguan lo que pasó en El Intruso el mes pasado, se confunden más que los analistas financieros. Tengo excusa: el bar estaba oscuro, yo estaba bebido (no en verdad no, qué triste, aunque quizá sí un poco fumado), y el ritmo era frenético. El bolígrafo se desplazaba sobre las hojas con una rapidez pasmosa, pero no llegaba a la velocidad del sonido, por lo que las frases se mezclaban y donde dije digo, Diego dijo “deja el deje”, ¿diga? ¿Diga? En fin, un sindiós alfabético y gramático, un galimatías que ni el mismísimo Champollion sería capaz de descifrar.

Dicho esto, vamos a lo que importa a la peña: las puntuaciones. Pues miren, ganó Lizántropo, Diego Mattarucco quedó finalista, y los demás lo hicieron bastante bien, ya sabéis, unos cuantos veintitantos puntos, algunos diecimuchos. Si eso era lo que buscabas en la crónica, ya lo tienes, por favor retoma con tranquilidad tus actividades diarias y no vayas a hacerte un esguince de muñeca por tomarte el onanismo demasiado en serio. Pero si tienes interés más allá de los números, más allá del podio, si cuando ves el disco edición especial de un concierto de rock echas en falta el backstage y los camerinos; entonces intentaré contar lo que allí aconteció. Prometo que todo es verdad, salvo alguna cosa que no saldrá en los medios.

CAPÍTULO 1: ÉRASE UNA VEZ UN PRESENTADOR Y UN ANIVERSARIO

Érase un vez, en una noche muy lejana (5 de febrero de 2014, así contando mal y pronto) un grupo de gente que se reunía en un ignoto paraje madrileño… ¡Un bar! What a surprise oh my gosh, I cannot believe it, for my mother’s sake jorrr grijander etc. etc. chistes castizos patada bisbalera al aire gomina y pelo p’atrás. Dicho garito era El Intruso, el céntrico bar que te hace sentir como en casa, ya que tiene hasta portal en la entrada. Un lujo, very glamour, so much funny. A las nueve y media, cielo oscuro, se va llenando el sitio y el camarero no da abasto con las cervezas, el pobre, sudando como un poeta que tuviese que meterse a mecánico. En la puerta, Rubén y Natalia reciben a la entrada a los poetas.

[INSERCIÓN POÉTICA, DISCULPEN LAS MOLESTIAS]

Con mucho desparpajo y alegría

cumplen su trabajo cada día,

igual te vende un entrada

que recita, Rubén Prada,

y esa mujer de fina piel,

resplandeciente flor de dalia

diosa del destino infiel,

la pícara Natalia.

Ahí están, ya los ves,

cuando llegas decidido

y te rindes a sus pies.

Ahí están, malnacido,

por tu paso págales

el monto establecido.

[FIN DE LA CITA]

Pues eso, que el público no perdona, les gusta la contienda, quieren ver sangre tanto en las venas como fuera de ellas, y el Poetry Slam de Madrid es el puto coliseo. Una delicia. Cuarenta, cincuenta, sesenta, setenta, ochenta, ochenta y algunos, ochenta y unos cuantos en la barra pidiendo cervezas como si las fueran a prohibir. Mucha gente expectante, algunas personas atentas. La música guay, las luces guaaaay (así azulitas y rojas, como un puti de alto standing), el escenario preparado, y también el micro (con su pie y sus cables y sus altavoces y sus ajos y su perejil y su poquito de nuez moscada). Se para la música, sube Luis Lambas. Luis es ese hombre que crees que es un hipster pero no, que crees que es un poeta pero no, que crees que es algo que tú crees que es pero no. Luis es lo que le da la gana, y por eso cosecha halagos y dardos envenenados a partes desiguales (no me atrevería a decir si más halagos o más dardos). Sube, el tío chulo, y va y dice “Como el agua y el árbol, la poesía se siente. Hablar de poesía es como bailar arquitectura”. Y SE QUEDA TAN AGUSTO. El muy cabrón, de qué va, con ese pelo largo hippilongo, sus botas de vaquero y su camiseta de ‘Rajoy Dimision’ en alusión al famoso grupo de rock que todos conocéis porque sabéis de todo. Él es un off-hype, un fuera de serie, un desclasificado, edición limitada a un ejemplar.

El hilo musical vuelve mientras Luis suelta su retahíla introductoria, y algunas pseudopersonas pasan de él hablando así a lo bajini, como las abuelas de pueblo en las bodas. Qué asco esa gente. Los que pasan de Luis digo, no las abuelas. Bueno algunas abuelas… El caso es que ese día fue EL 5º ANIVERSARIO DEL POETRY SLAM MADRID. Quién lo diría, el sueño de unos locos trasnochados convertido en un fenómeno a nivel nacional. O en palabras del presentador, algo que “empezó como un acto poético, y se ha convertido en tic nervioso”. Este presentador tranquilo (hay quien opina que pasmado, pero sólo lo dicen cuando no ganan el slam) cumple su rol conductor de la noche y explica las reglas. Es necesario repetirlas cada noche, para esa mitad de público que es nueva en esto. Las reglas son:

  1. Amarás a Luis sobre todas las cosas
  2. No dirás el nombre de Luis en vano
  3. Santificarás las birras
  4. Honrarás a tu padre y a tu madre (esta la dejo igual porque respetar a tu padre y a tu madre es esencial, bastardos)
  5. No matarás o no asesinarás (este también lo dejo igual, porque me hace gracia la distinción entre matar y asesinar, que supongo todo asesino conocerá sobradamente)
  6. No cometerás actos impuros si no es con el cronista
  7. No robarás poemas de otros
  8. No recitarás falsos nuevos poemas que en realidad has recitado quince veces
  9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros con la/el chica/o esa/e de la pizarra/o que está tan de toma pan/o y moja/o
  10. No codiciarás las puntuaciones ajenas

Bueno en realidad esas reglas son las mías, que son mucho mejores, pero las de verdad verdadera son las siguientes:

  1. Tienes 3 minutos. PESADO. Búscate un recital o un algo, hay jams y micros libres por todo Madrid e incluso poblaciones adyacentes. Tres minutos, joder, y las presentaciones y palabras preliminares al poema también cuentan. PESADOS, que sois muy pesados, hay un pacto con el público sellado con escupitajo en la palma de la mano, no os folléis el pacto. El pacto es inviolable, como Esperanza Aguirre (por fea, no por otra cosa).
  2. El poema tiene que ser tuyo, original. Puede contener trazas de Neruda y otros frutos secos, pero sin que se note mucho.
  3. No puedes usar más que tu cuerpo serrano y un papel en la mano (o ssssmartfoun, que está de moda).

“Tengo pelotas y las voy a lanzar”, dice Luis, que es muy gracioso, haciendo alusión creo que a las bolas que se arrojan al público para repartir las pizarras al azar.

CAPÍTULO 2: UNA INVITADA RUSA QUE NO NOS TRAJO ENSALADILLA

Había una invitada rusa sí, Olga. Siento no poner el apellido, pero imaginad un apellido ruso escrito con mi letra. Sería un agravio escribirlo tan rematadamente mal, así que mejor nada. OLGA se presenta en español, pero recita en ruso. Nadie habla  ruso en la sala (cualquiera lo diría, con el frío que hace ahí fuera), pero igual nos gusta. Su voz es suave y melódica, una voz rusa, templada por el vodka supongo, el vodka ruso (que es mucho mejor que la mierda de vodka de 4 euros del Mercadona, el Knebep ese, que potas como un caballo inflado a esteroides). Su tono, el de Olga, es como una cinta de casete que podría dormirte plácidamente. No digo que fuese aburrida, imbéciles, sino maternal y acogedora. Si no te gustó la poesía rusa es que no eres lo bastante cool.

CAPÍTULO 3: LA CABALGATA POÉTICA. SIN PAN PERO CON CIRCO

1º- La gente se impacienta, el ruso mola pero no lo entendemos y además Putin es un cabrón y la que se ha liado en Ucrania. Así que llaman al primer ‘poeta’ (¡JA!). El sacrificado de la noche lo llaman. Yo particularmente me alegro de que fuese ese, Álvaro Pelegrín, porque no me cae nada bien y cada vez que sube al escenario tiene menos pelo. No me acuerdo de que habló, un poema de mermelada creo (HAY QUE SER MARICÓN, pudiendo hablar de chochitos y lubricación vaginal). Total, que la gente estaba ñoña aquella noche y más o menos les gustó, así que 23 o 24 puntos, no quedó demasiado claro, que se joda.

2º- Luis nos cuenta que va a “hacer su propio corto, una genialidad de mierda con mucho diálogo, y en blanco y negro”. Es un crack. Total, que llama al siguiente poeta, nada más que Pablo Cortina (no digo ‘y nada menos’ porque menos que Cortina no se puede ser). Este tío minúsculo ha representado a Madrid en el campeonato nacional, y ha hecho otras cosas en su vida también, creo. Como es calvo (cuando le veáis recordádselo, que a veces se le olvida y luego le decepcionan los espejos) declama una serie poética llamada Alopecia (previsibleeeeeee). Versos como “Pues cáete, desertor de mierda”, “Te veo postrado ante mí por última vez/ por fin abandonas la nave”, levantan la pasión y el aplauso del público. 24 puntos para el calvo que se ríe de sí mismo, pero luego se cabrean con Évole (que sí tiene pelo) por lo de Operación Palace, así somos en este país.

3º- Al siguiente paso de presentarlo, porque fue Yanito. Cómo mola Yanito, que es gibraltareño de nacimiento y humano de profesión. ¡¡HELLOOOOOOOOO!!!, grita el único mono de La Roca que no te roba. A Yanito le confunde la era de la información, y apuesta por la verdadera globalización (la cultural, no la financiera). “Críos del amor con una madre europea y un padre quién sabe dónde”, “Dame más información, las preguntas ya no valen”, y otros versos frenéticos de un tipo que domina ritmo, tono y espacio. Un slammer total y bilinguë. 21 puntos y otro gran aplauso, algo menor que el anterior.

[OPINIÓN PERSONAL AQUÍ]: no me puedo creer que no pasara a la final, hay que aprender a distribuir mejor los puntos, jodíos.

4º- Luis presenta al próximo poeta: “A veces no entiendo lo que dice, pero tiene más fuerza que Chernóbil”. Es Raquel Moreno, cuyas primeras palabras fueron “Bueno, yo sólo voy a leer” ¡Como si fuese poco! Ya quisieran muchos del público saber leer siquiera. Raquel abandona el tono humorístico y es “capaz de perderme fundida con las lágrimas”. Vestida totalmente de negro, recita una lista de cosas que es capaz de hacer. Su poema es más lento y calmado que los anteriores. Al público no parece convencerle del todo, quizá porque el cambio ha sido muy brusco. 19 puntos, una actuación discreta pero decente, ¿la veremos de nuevo?

5º- “Este poeta está muy loco, va al Carrefour sin bolsa”. UN TEMERARIO, Carlos Galán. Muchacho muy delgado, vestido de negro y con chaleco, hace la siguiente petición a su musa: “Sonríe tanto que se separen las columnas de Hércules”. Jodó, eso ha sido bonito. Carlos separa el micro del pie a mitad del poema. Recita con voz sedosa, bajito. El público no sabe muy bien qué votar, y al final se hace con un número realmente bueno: 22 puntos.

6º- Vaya personaje se subió al escenario el sexto de la noche. Luis lo definió como “un poeta que despeinaría al mismísimo Ronaldo”. Sin duda, ese es Diego Lebedinsky. Argentino de pro, y de contra si me apuras. Flaco Diego, despeinado Diego, sexy Diego (bueno sexy no tanto, aunque tiene su punto). Manda callar al público (jugada arriesgada). Lee del librito que preparó para su función [SOLO]. Con tono solemne, despliega una multitud de poemas cortos sobre el vacío y  la espera. “Todos los poemas son lo mismo, dicen cosas, desangran, se tumban donde caen, y de vez en cuando les nace maravillosamente una flor”. LA OSTIA DE BONITO. Cuando termina, se oye un ¡Bravo! 22 puntos, yo me esperaba más, pero es que la gente no tiene ni idea de poesía. O sí, y tanto Lebedinsky como yo estamos equivocados, es más que factible.

[INSERCIÓN PUBLICITARIA]

Diego Lebedinsky rige con fervorosa pasión la Librería Ambulante.

LIIIIBROOOS, POEEEMAAAS, CAMISEEEETAAAAS, TODO PRIMERAS CALIDADES LITERARIAAAS.

Si necesitan un puesto de venta de libros, camisetas y chapas tan móvil como la nueva cadera de titanio del abuelo, entonces llamen a DIEGO LEBEDINSKYYY.

[FIN DEL ANUNCIO CAPITALISTA]

 7º- Este poeta “tiene la moto trucada”. La moto no sé, lo que tiene trucada Luciano es la voz. QUÉ VOZ. Pardiez, cojones hostia trémula noche de gallarda intifada, que diría Pérez Reverte. Luciano es sinónimo de poderío escénico. Parece un torero, con esas patillas prominentes, pero nada más alejado de la realidad. [INTERRUPCIÓN POR MÓVIL SONANDO] Es un poeta mayúsculo, que maneja el escenario mejor que casi nadie. Recita sin [INTERRUPCIÓN POR MÓVIL SONANDO] micro, plantando los pies y abarcando el espacio en derredor. Su poema “Tengo que verte”, recitado de memoria, [INTERRUPCIÓN POR MÓVIL SONANDO] se le traba un poco, y pide perdón al público. Tranqui, Luciano, dale caña. 19 puntos, la gente no ha perdonado su parón. Qué cabrones.

[SEÑORES DEL PÚBLICO: MÉTANSE LOS MÓVILES POR EL OJO QUE NADA VE Y SIN EMBARGO TODO LO SABE. UN POQUITO DE POR FAVOR]

8º- El octavo es Lizántropo. Qué chico este, con sus gafas de pasta y su pelo rizado a lo Pantene. Aparta el pie de micro porque “si todo el mundo lo hace, yo también”. Calla al principio, pero luego se desata. Tiene ritmo, tiene gancho, tiene flow, tiene el swag. Su poema es humorístico y humanístico: “Navego por Internet por no ir repartiendo currículums”. Poema escrito por un joven sobre la crisis y los jóvenes, qué cosas. Grandes aplausos para él, y grandes risas. 27 puntos, what an amazing thing!

9º- Sube Silvia Nieva, pálida y ojerosa muchacha, que parece frágil pero tiene palabras de acero.  “La vieja me cogió la mano, y desde entonces tengo miedo de la vieja”. Su poema triste habla del pasado, de historias que no salen. Su giro estilístico con respecto al anterior poeta ha sido radical, y aun así recibe 24 puntos. Todo un mérito.

10º- “Este poeta no lo conozco pero no me gusta”. Eso dice Luis acerca de Marco Antonio. A Marco esa presentación no le gusta, y se lo hace saber a Luis. PERO NO TE ENFADES MARCO QUE ES DE BROMIS TONTO, si el presentador escribe esas cosas en sus descansos de la fábrica de camiones donde trabaja, el pobre no da pa’ más.

Total, que se sube Marco,

muy joven, muy apuesto,

el poeta pisa el barco

muy dispuesto

y navega

con fe ciega

contra la mar,

convence al público

de que le han de votar

por su poema lúdico

y por su constante

rima consonante

muy lograda y conseguida

trabajada y bien pulida.

Su poema, en clave de humor (nunca he entendido esta frase de ‘en clave’, pero mola), nos cuenta lo que realmente piensan nuestros GPS de nosotros. “Seguro que en la NASA han avistado seres menos asnos que tú”, nos dice su navegador. “En esta relación, tú llevas el cinturón, y yo los pantalones”. Jeje, qué cachondo el tío, la verdad es que me gustó más que esos 24 puntos que le dieron. Debería haber pasado a la final, pero la votación de las pizarras es inapelable (o sea, que no se le puede pelar, como a Pablo Cortina. Jejejejje CHISTACO).

11º- De siguiente poeta sólo sabemos “que tiene una mujer con los ojos muy juntos”. Yo no la he visto, pero si lo dice Luis debe de ser cierto. Es David Carretero, que sale con su gorro calzado a recitar un poema lleno de matáforas metáforas, como “recuerda la perfecta geometría del candado”. La verdad es que yo no me enteré muy bien de lo que decía, pero es que como habéis podido comprobar si habéis aguantado leyendo hasta aquí, yo soy un imbécil. 21 puntos para David, el público sí que le entendió.

12º- Después vino, cómo no, Diego Mattarucco. Uno de los representantes de Madrid para el próximo campeonato nacional, hablar de Diego es hablar de cacofonía. “Sabemos que hay muchas metas, también que hay metas que son mitos”. Tienes razón Mattarucco. “Tantos mitos arremeten”. Sí que arremeten los mitos, sí. “Que no nos mate lo indómito”. Es que con lo indómito hay que andarse con ojo. A mí la verdad es que me marea un poco la concatenación y juego de palabras que realiza este hombre en los escenarios, pero eso no le quita mérito. La gente flipa en colores (por su poesía, no por las drogas guays que han consumido antes de entrar o en el baño). 26 puntos y muchos aplausos. Gran puntuación para un poeta que maneja el diccionario que da gusto.

13º- Antepenúltimo poeta, desde la puerta al escenario llega Rubén Prada. No sabía que recitaría hoy dice, pero aun así lo hace ¿Improvisa? Parece que sí, pero nunca se sabe, no sería el primero que finge una impro. “Voy a contaros mi experiencia: venía a ver poesía, y la poesía habéis sido vosotros entrando por la puerta”. HALAAAA JUEGO SUCIO. Rubén por favor, no adules así al rebaño que eso es fuera de juego. 18-19 puntos para Rubén, no queda claro, pero a él le da igual. Qué pasota es el pavo.

14º- Este fue “un Peter sin el pan debajo del brazo”. Tino Antelo sube, con sus gafas de pasta su camiseta a rayas su modernidad su bufanda sin liar su sudadera que a la vez es chaleco su móvil ssssssmartfoun desde el que lee. Qué moenno to shiquillo. Rima en consonante, como los buenos. “Ella aprendió que Los Ángeles es sólo una ciudad”. 23 puntos para Tino, nada mal desde luego.

15º- La última de la noche fue Fátima Delgado, que según Luis “siempre va de frente”. Pues vale. Fátima dice que “Soba sabe a café” (Soba es un ser sin identificar). “Voy a fabricarte un hijo de luz, de sol”. La pequeña Fátima (por tamaño, no por edad) recita caminando por el escenario. “Ahora los pájaros vuelan a Benidorm, certificado de ingeniero en el pico” (no estoy seguro de si dijo Benidorm u otro lugar, pero Benidorm me parece bien). Total, que entre Soba y Benidorm, 23 puntos para ella.

[DESCANSO: EL PÚBLICO FUMA, EL PÚBLICO BEBE, EL PÚBLICO SIEMPRE HACE LO QUE QUIERE]

CAPÍTULO 3: LA GRAN FINAL. LA GLORIA DEL GANADOR Y LAS PAJAS LUBRICADAS EN LÁGRIMAS DE LOS PERDEDORES

Tras el descanso vuelve Luis. Para él todos los poetas “han sido regular”. Bueno, que llega… LA GRAN FINAL. Ah sí, han pasado Lizántropo y Mattarucco, pero ya lo dije al principio de la crónica, joer.

Diego Mattarucco es el primero, Lizántropo lo escucha sentado en uno de los altavoces. “María, mariposa, qué me pasa ¿Qué te traes que me atrae?” Otra poesía cacofónica de Diego, se le da bien eso. Levanta el poeta los talones, porque coge impulso en cada verso, eso es pasión. Se mueve sin parar, baja del escenario, se vuelve a subir, hace un doble mortal carpado con los ojos vendados (bueno eso no, pero hubiese sido ESPECTACULAR). Se oye un “¡Flipa!” desde un grupo de chicas. Diego, ahí había carne de cañón.

Coge el relevo Lizántropo, y la lía. La lía porque es un friki y hace un poema del frikismo. Ah no, “que no es friki, ¡es underground!”, y “de Sheldon ya ni hablamos”. Reivindicación, porque él era friki antes de que se hiciese tan popular todo este fenómeno del cómic y sus adaptaciones hollywoodienses. ENORME APLAUSO para este poema de rima consonante y gran velocidad.

El ganador se decide por aplausos, y aunque Mattarucco maravilló a la grada, Lizántropo les hizo soñar con él aquella noche. El ruido atronador no podría haber sido más claro: gana Lizántropo sin lugar a dudas. Se gana el derecho a declamar otro poema, que esta vez habla del universo. “Cruzaré la atmósfera como aquel astronauta ruso”. Como un astronauta ruso ha aparecido, sí, así es el slam. Uno aparece, recita, gana, y cuando baja ya no es nadie.

“Una vez más hemos sacado a un chaval de la calle”, bromea el presentador cowboy. “Esto ha sido un salto cualitativo en tu mierda de vida”. No lo creo, la verdad, de salto nada, pero el rato lo hemos echado muy a gustito y a buen precio.

EPÍLOGO

Se acabó, si has llegado hasta aquí tienes más tiempo libre del que dices. Por dios, ¿¡quién lee los epílogos!? Haz algo de provecho con tu vida ya, despégate del ordenador, construye un bólido de carreras y pégate una ostia en una cuneta. Pero no te hagas poeta, por tu bien. Que ya hay muchos y se creen mejores de lo que son. Si descubres cómo hacerte poeta, no lo hagas. Ya está. Fin.

Álvaro Pelegrín

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This entry was posted on March 1, 2014 by in Crónicas and tagged .