12 poetas ////// 3 minutos ////// El público decide

Crónica del Poetry Slam de Junio 2013 en El Intruso

La poesía es un viaje hacia el interior de nosotros mismos, un reencuentro en el andén del sentimiento, un billete de ida y vuelta: el verso que sale de la boca del poeta regresa al recuerdo de la persona que lo escucha en el momento más oportunamente inoportuno.

El 5 de junio, otra vez en el Bar Intruso de la calle Augusto Figueroa número 3, se volvieron a dar cita poetas con maletas cargadas de ripios y espectadores que fueron viajeros en periplos de 3 minutos. La estación de partida, y de llegada, fue el Poetry Slam del mes de junio. Cuando pasaban unos minutos de las 21.30h de la noche, Luis J. Lambas, con su sobriedad y sus disparos, sin bala pero con humor, presentaba el comienzo del Slam, explicaba las reglas y repartía entre el público las cinco pizarras con las que votar a cada poeta.

El primer convoy de versos, llegó conducido por la poetisa Eboli de Mer. Antes de comenzar a recitar, un toque de atención al ministro de (in)cultura Jose Ignacio Wert: “Ministro hay muchos microcosmos de poesía. Ven a uno y entérate”. Eboli, con la colaboración del público en el verso recurrente “no hay trillo para mi corazón anhelado y anhelante”, lee al micrófono un poema con el que consigue 20 puntos.

El siguiente turno, tren con destino a explicarnos cómo entra la gente en un poema, es para el Cable Azul. Micrófono en mano, el Cable Azul, sorprende explicando las diferentes maneras de entrar en un poema: “hay quien entra en el poema como en un parque temático”, “hay quien entra en el poema como quien pasea por el IKEA un domingo”, “hay quien entra en el poema como en un bar… a celebrar u olvidar acontecimientos”, “hay quien entra en el poema como en el baño de una biblioteca: a cagar o a follar”. Son 24 puntos para el Cable Azul que acaba su poema bajando del escenario, entre el público, sin micrófono, inundando el Intruso Bar con su poesía.

Tras Cable Azul llega el barco de Mari Carmen García en forma de poema titulado “Los sueños rotos”. Tras el verso final del poema, “los mismos sueños que puede tener un cachorro hecho de barro, como el propio ser humano”, Mari Carmen lee un segundo poema. Sólo el primer poema es evaluado por las pizarras del público con un total de 21 puntos. La misma puntuación obtiene otro capitán de barco Luciano Sanchez del Águila, que ya lleva varias ediciones surcando con sus ripios las aguas del Poetry Slam. Luciano tiene personalidad y carisma, sin micrófono ni papel, a plena voz y de memoria, recita su poema que cuenta cómo un portero de discoteca le rechaza al entrar en el establecimiento. Luciano Sánchez del Águila gesticula, cambia el tono, hace dos voces (la del portero de la discoteca y la suya propia)… todo un despliegue de casta que nos hace sentir más ante una mini obra de teatro que ante un recitado de versos.

Además de por tren o barco, también se puede viajar en autobús, y a la estación llega Carmelo Lattassa con su poema titulado “Por lo que duele y más”. Carmelo lee los versos que cuentan cómo le mataron, varias veces, en un semáforo. Imágenes que salen de las entrañas y estremecen. Para él  son 26 puntos.

Tras Carmelo, dos poetas noveles que se embarcan en el viaje del Slam: Miguel Martínez López y Gio Ann Reznor. Miguel Martínez lee dos poemas; el primero titulado “El Mal” es votado por el público con una puntuación de 23 puntos. Los viajes tienen implícita la distancia, Gio Ann Reznor recita dos poemas a una persona especial para él, que al no encontrarse en la sala escucha el poema por teléfono (que Gio sostiene en la mano mientras lee al micrófono). La llamada telefónica acaba a la vez que Gio Ann Reznor baja del escenario mientras las pizarras gritan 17 puntos entre aplausos.

Tras las dos intervenciones de los dos poetas nuevos es turno para un buque insignia del Poetry Slam: Diego Mattaruco. Diego, micrófono en mano, recita uno de sus poemas cacofónicos, que al igual que hizo Luciano Sanchez del Aguila, es una conversación, de desamor entre un hombre y una mujer a dos voces: “ya no me importas, ya no me aportas” dice él en boca de Diego, “llano es todo, lleno es nada” dice ella cuando Diego cambia el registro. Aplausos y 26 puntos para Diego Mattarucco.

Tras llegar a buen puerto con Diego, nos desplazamos al aeropuerto donde aterriza el avión de una poetisa también debutante en el Slam: Myriam.  El poema “Numerando” con bonitas imágenes acaba con el verso “todos los días salgo a la calle cantando y contando”, que queda guardado en el equipaje de mano del público, mientras las pizarras puntúan a Myriam con 23 puntos. Tras Myriam, turno para Eva Belmonte que aterriza en la pista del Poetry Slam con un poema con lleno de cláusulas para el amor. Son para ella 21 puntos.

Se va acabando la primera ronda del Poetry Slam y es turno para dos poetisas: Silvia Nieva, una habitual en hacernos viajar a paraísos poéticos hermosos, y María San Martín Cava que ha participado en los últimos Slams y nos ha tatuado en la piel los paisajes de su poesía. Silvia recita de memoria al micrófono un bonito poema de la niña que ha crecido en una persona adulta, pero que a la vez no ha perdido su esencia. Las pizarras y los aplausos al unísono premian a Silvia Nieva con 24 puntos. María San Martín Cava sube al escenario tras Silvia, y tras su primer verso “dijiste que me amarías siempre, que envejeceríamos juntos y yo te creí” nos manda postales en ripios de su amor perdido. Gran ovación y 25 puntos en las pizarras.

Fin de la primera ronda. El viaje del Poetry Slam del mes de junio llega a su ocaso, y en la final tenemos sobre el escenario a Diego Mattarucco, Carmelo Lattassa y María San Martín Cava. Últimos souvenirs para un público que disfruta: Diego con su poema cacofónico “El vector de la victoria”, Carmelo con “Enjambre”, María con su poema “Manos de hombre”. El viaje acaba con los versos desgarrados de María San Martín Cava que le conceden la victoria de este Poetry Slam de junio.

El público guarda cuidadosamente su satisfacción en el equipaje del recuerdo, y el bar se vacía poco a poco. Las maletas de este viaje no se guardarán al fondo del armario, hay que dejarlas cerca de la puerta de casa porque, en unos días, el 21 y 22 de junio, tenemos la cita del III Poetry Slam Nacional en el Palacio de Cibeles de Madrid. Poetas de otras ciudades, de otros Slams, llegarán a la capital (en tren, en autobús, en avión) con sus anhelos, con su voz, con su bagaje de versos, son sus paisajes interiores… ¡habrá que decidir quién es el mejor slammer del estado español!

Gonzalo Benito

Information

This entry was posted on June 17, 2013 by in Crónicas and tagged .