12 poetas ////// 3 minutos ////// El público decide

Crónica del Poetry Slam Madrid de Mayo 2013 en El Intruso

Madrid, 1 de mayo de 2013.

¿Qué sería del día sin la noche? ¿Y qué sería de la vida sin poesía? … Tan sólo una página en blanco.

¿Qué hubiera sido de un primer miércoles de mayo sin una nueva edición de Poetry Slam? ¿Qué sería de este Madrid? … Quizá una ciudad construida en el vacío de calaveras con bocas cerradas y pasos acelerados que no conducen a ningún lugar, muchedumbre de almas impolutas de sentimientos pero manchadas de rutina, multitud de nadies que habitan la patria del sinsentido. No sabemos lo que hubiera sido de un primer miércoles de mes sin Poetry Slam, pero sabemos lo que fue este Madrid, en el Bar Intruso, de la calle Augusto Figueroa, el 1 de mayo del año 2013. Conocemos los labios de trece poetas que con pintura de versos maquillaron las almas de casi un centenar de personas que se acercaron para disfrutar del Slam.

Por conocer, sabemos de la clase y sentido del humor del presentador Luis J. Lambas que sabe cómo caldear el ambiente, cómo encender a los asistentes, cómo arrancar carcajadas y hacer pensar cuando dispara, metralla de micrófono, su discurso pasadas las 21.30 horas de la noche y comienza el Poetry Slam. Se reparten las pizarras para las puntuaciones entre el público y se llama al primer poeta a subir al escenario.

Por querer conocer, vemos una cara nueva, Eva Belmonte, que, sin usar micrófono, recita su poema sentimental que tiene la textura de la piel del amor. Versos vuelan, “bordea mi piel con tus dedos, acércate despacio”, y se enredan en los oídos de los espectadores, “soy ambidiestra cuando siento”, para quedarse valorados en las pizarras con 20 puntos. Por seguir conociendo, tras Eva Belmonte, escuchamos lo versos de Juan Pablo Lojendio. Tres minutos para defender su poesía que divide en tres poemas: uno primero sobre el celo del lobo, otro titulado “Tragos de amor roto”, y un último soneto. Son 20 puntos para Juan Pablo.

Por no querer imaginar lo que hubiera sido un primer miércoles de mes sin poesía, nos aferramos al disfrute de los versos de una poeta habitual del Slam: Nines La Perra. Nines, micrófono en mano, lee un poema dedicado a un juglar amigo suyo. Un bonito poema hecho a medida que se viste con el traje de los 18 puntos que le confeccionan las pizarras.

El Poetry Slam sigue su curso y el público vota en las pizarras a cada poeta tras su intervención, mientras el presentador Luis J. Lambas tiene alguna que otra desavenencia con un grupo de espectadores que toma sus tiempo a la hora de levantar la pizarra con la puntuación. La poesía se crea con cuidado y meditación, y así, de esa manera, el público la vota también.

¿Qué hubiera sido del Slam de abril sin la aparición de nuevos participantes? Hubiera sido, es y será: imposible…. Es por ello que sube al escenario la ganadora de la edición del mes anterior: María Sanmartín Cava.  María escribe desde lo más hondo de las vísceras de la belleza; y recita, sin micrófono, llenando el escenario y el Bar Intruso con su arte. Poema mitad recitado, mitad cantado (a capela) que acaba con el verso: “he aceptado mi destino, hay un poeta en mi corazón”. La sala estalla en aplausos y vítores…. 24 puntos para María Sanmartin Cava. Tras María, turno para otro nuevo participante Alberto Cristofanini que lee su poema, una carta de su mano derecha a su gran amor: su pene. Dosis de ironía con la que se lleva 18 puntos.

¿Qué hubiera sido del Poetry Slam sin la poesía cacofónica de Diego Mattarucco? … ¿Qué hubiera? ¿Qué subiera? ¿Qué hundiera? ¿Quién viviera? ¿Quién viera? … Hubiera: si, fue Diego Mattarucco. Subiera: si, él al escenario: Diego Mattarucco. Hundiera: si, la sala en aplausos, Diego Mattarucco. Viviera: si, la poesía transgresora de Diego Mattarucco. Viera: si, el público 25 puntos en las pizarras para Diego Mattarucco.

Por seguir conociendo poetas nuevos que se animan a participar en el Slam, sube al escenario Chester.  Un poeta que busca la suerte en los rincones de Madrid y que con su poema, en inglés, titulado “Nothing” es premiado con 20 puntos. Dos puntos más para la poetisa que sube a continuación: Susana Ruiz. Son 22 puntos para ella y el poema entrañable y cercano que dedica a su abuela. Como suele ser habitual, Susana Ruiz tiene luz propia y llena el escenario con su voz, con sus versos, con su explosiva manera de recitar.

Por no dejar de saber de poetas que ya estuvieron en el Poetry Slam y repiten, disfrutamos de los versos de Luciano Sanchez del Aguila. Luciano, no necesita micrófono porque tiene una voz fuerte, tanto o más que su poética, y tampoco necesita condescendencia cuando a mitad de poema tiene que echar mano del papel escrito porque la memoria, desgraciadamente, a veces falla. Luciano Sanchez del Aguila es puro carisma, sus gesticulaciones al recitar así lo demuestran, y es premiado con 22 puntos por parte del público.

No para el baile de poetas sobre el escenario, el parquet de la poesía acariciado por las suelas de los versos, y los espectadores disfrutan con las palabras de Luis J. Lambas entre intervención e intervención; sube a recitar el que fue maestro de ceremonias en el Slam anterior: Yanito. “La era de la información” es el título del texto que Yanito recita en inglés, micrófono en mano, mientras recorre todo el escenario. Dice uno de sus versos “es la era de la información y yo estoy confuso” … dicen las pizarras al acabar Yanito: 21 puntos.

¿Y qué hubiera sido de este Poetry Slam sin Ada Luz Marquez? Ada es primeriza en el Slam, pero parece que lleve toda la vida participando. Su poema “¿Qué sería de no haber sido?” ocupa toda la noche… la toma por asalto. “¿Qué sería de estos versos si toda la vida y la muerte que llevan tras de sí no vibrara en ellos? Serían polvo vacío de letras. Canto de vidas muertas. Aguas de borraja destiladas. Flores de plástico marchitas (…) . Mucho silencio y pocas nueces. (…) Hambre de barriga llena y corazón vacío”. Hay poemas que flotan en un mar de aplausos: el de Ada es uno de ellos. Ada baja del escenario ante una tremenda ovación y 27 puntos en las pizarras.

Tras Ada Luz Marquez, llega el turno para Silvia Nieva. Una poetisa incondicional del Poetry Slam, que nos hace disfrutar, una noche más, con versos como “mis horas van de lo que intento (…) de lo que se esperaba de mí y no fui ni seré nunca”. El poema con título “Llorar y sol” enciende, “con cada bombilla el filamento de mis venas”, la luz de las pizarras: 23 puntos para Silvia Nieva. Los mismos puntos que para el último poeta de la noche: Jose Miguel González. El poema “No me jodas” es descarnado e irónico; hace reír y también hace sentir.

La noche se acaba, y llega la final del Poetry Slam de mayo; Diego Mattarucco, María Sanmartin Cava y Ada Luz Marquez se disputan el premio. Los tres poetas se abrazan antes de subir al escenario. María con su poema “5 minutos”, Diego con su “Porque yo… porque vos” y Ada con versos como “Bailarle a la vida sin miedo a caer, porque caer significa adentrarse en los brazos de la profundidad” ponen punto final a la noche. ¿Y qué hubiera sido de este Slam sin un ganador? … No hay pregunta posible porque la respuesta es Ada Luz Marquez. Luis J. Lambas hace entrega a la ganadora de su premio y despide la sesión: la próxima será el miércoles 5 de junio.

El Bar Intruso se vacía mientras resuenan en la memoria los versos de la ganadora Ada: “¿Qué hubiera sido de este poema? Hubiera sido página en blanco. Hubiera sido otro poema, porque sin todo ello, éste jamás hubiera existido.

Gonzalo Benito

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This entry was posted on May 9, 2013 by in Crónicas and tagged .