12 poetas ////// 3 minutos ////// El público decide

La crónica slammera de Abril, se hace de rogar, pero llega.

Esta es la Crónica del Poetry Slam del martes 26 de abril de 2011. Sí, lo sabemos. Poetry Slam se celebra el último miércoles de cada mes. Pero este mes es distinto. El último miércoles de abril, como ya sabéis, estuvimos en el Círculo de Bellas Artes en un Poetry Slam Europeo.

Donde siempre, Café Libertad 8. Pero esta noche no será como las de siempre. Hay quien dice que son “cosas del directo”, otros los llaman “imprevistos de última hora”. Pero ni una cosa, ni la otra. Recordad que cada Slam es diferente, único e irrepetible y este, como el resto, lo ha sido.

Nuestro presentador, Luis, no nos acompaña en esta noche de martes. Está enfermo y no ha podido venir. ¡Cuídate mucho, Luis! ¡Te esperamos el mes que viene! Su lugar lo ocupa la sonrisa de Silvia. Ella será la que nos guíe en esta noche de poesía. Sube al escenario y rompe el hielo. “Buenas noches y bienvenidos. Empezaremos en un rato. Vamos a esperar a que haya más gente y a dar algo más de tiempo a los poetas que aún no han llegado.”

Esta noche el público es tan variopinto como siempre, aunque no hay tanta aglomeración como de costumbre. Hay un grupo de chicos “bertsolaris” que grabarán algunas de las poesías del slam para un documental. “Bertsolaris”, en euskera, significa literalmente “hacedor de versos”. Los bertsolaris componen, cantan y/o improvisan versos siguiendo unas reglas de rima y métrica concretas. Empiezan siempre recitando por el último verso, cumpliendo así el axioma filosófico escolástico de que el fin es lo primero en la intención, aún cuando sea lo último en la ejecución. ¿No os parece interesante? ¡Y cuanto menos peculiar! El público de Poetry Slam nunca dejará de sorprendernos. A mi lado tengo una poeta (que no poetisa). Se llama Cristina Rojo, es de Madrid y es la primera vez que viene a un slam. Está expectante por descubrir a nuestros poetas de la noche. Así que, no la hagamos esperar más y… ¡qué empiece el espectáculo!

Silvia explica las reglas del juego. Todo está permitido, excepto drogarse en el escenario. Carcajadas acogen la broma. Sujetando el micrófono con ternura y una mirada radiante nos cuenta las novedades de la noche. Los nombres de los poetas no esperarán a que una mano los coja del bote metálico de Luis. Esta noche tenemos una bolsita, pero tiene su encanto. Además, no han venido todos los poetas que esperábamos así que vamos a calentar motores con dos “Invitados improvisados”.

Ángela Angulo se sube al escenario para deleitarnos con una profunda reflexión sobre la verdad. ¿Verdad que Ángela no pensaba recitar esta noche? Verdad. ¿Pero acaso no es verdad también que así es el Slam? Sí, es verdad, siempre hay sorpresas. Y eso es lo que nos gusta. El segundo invitado improvisado es Dani Orviz que se sube al escenario para recitar “Vidas ejemplares”. Con un acento peculiar y un toque de humor, que le hace reír hasta a él mismo, menciona hasta al mismísimo Robert Johnson. Y vuelve a subirse al escenario Ángela Angulo. Esta vez con una poesía que, tal y como ella nos adelanta, puede parecernos cursi. El sol, las nubes y los ojos cerrados y “al fondo, al fondo está el sol”. Porque detrás de la nube, siempre se esconde el rayo de sol. No era nada cursi, Ángela. Gracias a nuestro par de invitados improvisados. Han despertado nuestro apetito por devorar esta noche de poesía bocado a bocado, verso a verso.
El escenario espera con ansia otro poema. Esta vez viene de la mano de Silvia Nieva quien, antes de dar paso al slam, nos deleita con “Calendario de bomberos”. Son muchas las imágenes que evoca en quien la escuchamos. Las palabras se deslizan de entre sus labios en forma de cascada y corretean hasta desembocar en nuestras entrañas. “Salvar la piel, esa es la propuesta”. Y llega el momento más esperado: ¡QUÉ COMIENCE EL SLAM!

La primera víctima de la noche es Patty de Frutos. “¡AY! ¡No me lo puedo creer! ¡ay! ¡No me digas que soy la primera!” Tan sorprendida como aparentemente alegre, ella se sube al escenario. Es la espontaneidad en persona, la lluvia que comienza a caer en mitad de un día soleado o el sol que resplandece entre las nubes de una tormenta. Sus palabras se evaporan, llevándose la nube de hipocresía tras la que se esconde la realidad de la sociedad en la que vivimos y dejándonos a todos sumergidos en un sinfín de pensamientos sabor agridulce.

El meditador es el siguiente. Su voz parece renacer en su interior. Cada palabra está sumergida en un profundo silencio y tan sólo acompañada por la armonía de una rima. Meditador, “No has sido el primero/ y aún así yo tengo un pero,/ y es que tu poema es casero/ y yo me quito ¡el sombrero!”. Y antes de que aparezca el tercero, Silvia explica que vamos a proceder a meter en nuestra bolsita los nombres de más participantes que acaban de llegar. ¡Eso sí, tendrán una penalización de -0,5 en la votación!

Y seguimos con Cable Azul que se sube al escenario dispuesto a exprimir sus tres minutos de tiempo con una poesía que recita primero en inglés y después en español. Con un toque dulce, pícaro y humorístico nos adelanta que puede que no lo entendamos en inglés, aunque sepamos inglés. Estruendosa carcajada a la que se aferra para conectar con su público y deleitarnos con “The last set portrait”.

Y recién llegada de Filipinas, se sube al escenario Clara, una chica de tez muy morena, mirada felina y voz imponente que recita un poema en castellano dedicado a su exnovio. Nadie diría que es la cuarta vez que recita en público, pues los versos se escapan de sus entrañas a diferentes velocidades e intensidades, arriba y abajo, a un lado y al otro y sus palabras bailan al compás del chasqueo de sus dedos. Uno, dos, tres, cuatro…

Y llega el turno de El Increíble. Su poesía suena como un sonajero de un delicado y tierno bebé en las manos de un abuelo que tararea una nana sentado en un banco de un parque cualquiera. La dedica a esos que “destrozan la ilusión, asesinan los sueños y son árbitros del amanecer”. ¿Y quiénes son? ¡LOS DESPERTADORES! Ring, ring, ring. El público ríe. Ring, ring, ring. Se acaba el tiempo y… ¡ring! ¡ring! ¡ring! ¡Qué siga el espectáculo!

Con los pies juntos, el pelo recogido a un lado, vestida con la ilusión de la primera vez y envuelta en una voz melancólica, llega al escenario de Poetry Slam Noelia Jimenez para deleitar nuestros oídos con un poema titulado “Todos podemos ser Federicos” sobre esos que nos inundan a todos: los pensamientos.

La crisis se cuela en esta noche de poesía y Andrés Pique Otero propone en clave de humor y con forma de poesía una medida para solventar la situación: que la prostitución se implante en la seguridad social. Con su agenda negra entre las manos y sus simpáticas facciones se gana el cariño del público y una buena ovación.

Unos vienen y otros se van. Sebastián López se despide de nosotros antes de iniciar su poema porque se va a vivir a EEUU. En inglés, nos pide que le mostremos al mundo lo humanos que somos. “Show the world that you are so human”. Esperemos que él también lo haga y que siempre lleve en su corazón la magia del Poetry Slam.

Y para finalizar esta primera ronda, Carlos recita en inglés un poema dedicado a sus tres “terroristas favoritos”: George Washington, Nelson Mandela y Mahama Gandhi. Con semblante serio y cercano, su voz de ultratumba se alza en el silencio que todos respiramos. Nos deja a todos con el corazón en un puño. Es un poema profundo y cercano que evoca la libertad con una rima y sonoridad que cautivan a muchos pero Carlos se ha pasado del tiempo y queda eliminado. Así es el slam. Hay unas reglas y hay que cumplirlas. Al menos se ha librado del trompetazo que le hubiese dado Luis si hubiese estado con nosotros en esta noche.

Llega la GRAN FINAL con El increíble, Clara y Andrés. Un empate a veinticinco despierta el ingenio (nótese ironía) de alguno de los integrantes de nuestro público que grita “por el culo te la hinco” como si le fuese la vida en ello. ¡Ay! ¡Qué de sorpresas nos deparan estas noches de slam! Y recitan los finalistas. En el poema de Andrés, que es el primero, el miedo a volar y la necesidad de tener que hacerlo se funden para dar lugar a una especie de instrucciones sobre lo que tenemos que hacer en esas circunstancias. Nuestra presentadora, sentada al fondo del escenario, parece una muñeca vestida con traje de poesía. El increíble improvisa y hace que sus palabras nos trasladen a todos a Cuba. Dibuja en el aire nubes con las calles de la Habana en las que los viejos se reúnen para jugar al dominó y, como no podía ser menos, aparece Fidel emborronando un poco el algodón de azúcar que todos estábamos degustando. Y, por último, es el turno de la filipina que ha pasado a la final en su primera gran noche de Slam. Ella, Clara, su chasqueo de dedos, su seguridad escénica, su mirada desafiante y su poder de conexión con el público la alzan como ganadora de esta noche de Poetry Slam de abril. ¡ENHORABUENA CLARA!
Y hasta aquí una noche de slam cargada de sorpresas y de magia. ¿La próxima? El día 25 de mayo. Estaremos donde siempre, en Libertad 8, pero recordad que no será como las de siempre.
 
By Fernando García Reinaldos. 

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This entry was posted on May 10, 2011 by in Crónicas anteriores and tagged .